sábado, 5 de septiembre de 2015

LA CUEVA DE SALAMANCA

        En la ciudad de Salamanca, había una cueva donde, según la leyenda, el diablo daba clases a todo aquel que se le acercaba. Dicha cueva se corresponde con lo que fue la cripta de la ahora inexistente iglesia de San Cebrián. La Reina Isabel la Católica ordenó tapiar el acceso con argamasa y piedras (caementis saxisque). Tras la destrucción de la iglesia que la albergaba a finales del siglo XVI, la cueva sirvió como trastero del palacio del Mayorazgo de Albandea, y posteriormente fue utilizada como trastero de una panadería y carbonería. En el siglo XX, a inicios de los años 90, se excavó concienzudamente la zona, situada en la Cuesta de Carvajal, a la espalda de las catedrales, y los hallazgos realizados fueron expuestos al público en 1993, constituyéndose una zona arqueológica formada por la llamada torre de Villena (alusiva al marqués), la planta de la iglesia de San Cebrián y la Cueva de Salamanca.

          Según una obra anónima llamada Recueil des Histoires de Troyes, publicada en 1464, el origen de la academia se le atribuye a Hércules, pero la tradición popular no tardó en asignarle el mérito de su origen a un demonio llamado Asmodeo.

         Este demonio, durante siete años, en la oscuridad de la noche, daba clase de adivinación y otras artes tenebrosas a siete alumnos. Terminada la carrera, se echaba a sorteo y uno de ellos quedaba en manos del Demonio. Según se dice, el Marqués de Villena (personaje legendario inspirado en Don Enrique de Villena) fue uno de los estudiantes aventajados del Demonio, del que consiguió escapar con vida, aunque dejó en manos de El Malvado su sombra, quedando así marcado de por vida como uno de sus adeptos. 

        Otra versión de la leyenda adjudica el papel de discípulo burlador al sacerdote Pierre de Axular. Como catedrático de la Cueva, además del diablo, se cita a un sacristán o bachiller, Clemente Potosí, o a una cabeza parlante (que recuerda al Bafomet templario).

       El escritor portugués Francisco Botello de Moraes recrea la tradición en su obra Historia de las cuevas de Salamanca (1734), en la que sitúa en la Cueva a dos personajes mágicos: la Madre Celestina y una demonesa, Mariálvara, con cuerpo de mujer y patas de cabra.

        Hoy en día, la Cueva de Salamanca es escenario de eventos culturales, especialmente en verano, celebrándose en ella conciertos y representaciones. El acceso a estos lugares es gratuito, y la subida a la Torre del Marqués de Villena bien merece la pena ya que desde allí tendremos muy buenas vistas tanto de la Catedral Nueva de Salamanca como del Convento de San Esteban, también llamado Los Dominicos.

La Cueva de Salamanca

 Fuentes: Wikipedia, Diario del Viajero