lunes, 13 de noviembre de 2017

LEYENDA DEL HADA DEL LAGO

     En Gales, más concretamente, en un pequeño lago cerca de las Montañas Negras, se cuenta una leyenda sobre un joven pastor.

     Un día, durante su paseo con su ganado, el joven observó, que en el centro del lago, aparecía una hermosa criatura, en una barca dorada. Una joven hada de una belleza sin parangón, y de la que acabó perdidamente enamorado de ella.

     El pastor, deseoso de acercarse a ella, se armó de valor y le ofreció un trozo de su pan. La joven hada, después de observarlo, lo rechazó diciendo que estaba demasiado duro y desapareció.

     Cuando el joven llegó a su casa, le pidió a su madre que le preparara un pan más tierno para mañana. Al día siguiente, su madre le dio una masa sin cocer, y se fue hacía el lago. El hada volvió aparecer y le dio el pan de ese día, pero desafortunadamente, volvió a rechazarlo ya que estaba demasiado blando para ella y desapareció.

     Al tercer día, la madre del pastor, le hizo un pan un poco más cocido, pero no mucho, solo hasta el punto de darle color. Esta vez, cuando se lo ofreció, el hada aceptó y se lo comió. De repente desapareció, para volver aparecer en el lago, junto con dos figuras más, un viejo y otra hada exactamente igual a ella.

     El viejo se acercó al joven y le dijo que le ofrecía a su hija, siempre y cuando, fuera capaz de reconocerla entre las dos. El joven las observó detenidamente, pero era complicado. La joven hada, viéndole apurado, le hizo una señal para indicarle cual era, ya que en el transcurso de los días, ella también había llegado a enamorarse del joven pastor.

     Cuando el pastor eligió, el viejo le dio una gran dote, pero, le advirtió de lo caprichosas e inconstantes que suelen ser estas criaturas, por lo que sí, la reprendía más de tres veces, lo abandonaría, y aún así, el pastor aceptó.

     Vivieron muchos años felices, bendecidos con varios hijos, pero, como le había advertido el viejo, en varias veces, se mostró caprichosa e impredecible, y tuvo que reprenderla en varias ocasiones, y con la que hizo tres, lo abandonó. Desde entonces, sólo se acercaba por las noches para visitar a sus hijos, porque era a lo único incapaz de renunciar.

Fuente: https://sobregales.com/