jueves, 2 de junio de 2016

LA LEYENDA DE LA LAGUNA DE VACARAS

El Pico Veleta (Sierra Nevada)
     El Pico del Veleta es, con una altitud de 3395,68 m, la cuarta cumbre más alta de España y segunda de su cordillera, sólo por detrás del Teide (Tenerife), Mulhacén (Sierra Nevada) y Aneto (Pirineos). Está enclavado en la provincia de Granada, y pertenece a Sierra Nevada.

     Según dicen, allí se encuentra un pequeño lago, el cual, siempre ha estado envuelto en grandes misterios, ocultos en sus profundidades, donde magos y brujas hacian sus encuentros nocturnos, lejos de ojos curiosos.

      Hubo una vez, un pastor conducia su rebaño por esas montañas como siempre, pero un día, un par de ovejas se separarón demasiado del rebaño y se perdieron. El pastor, buscando sus ovejas, llego a orillas de una laguna cuando ya caía la noche, siendo demasiado tarde para volver, buscó algun lugar donde refujiarse del frio de la noche. 

     De repente, oyó voces que se acercaban, temiendo que no fueran buena gente se ocultó detrás de unos matorrales. Entre el follaje vio a dos hombres, iban extrañamente vestidos, y uno de ellos llevaba en las manos un libro abierto, el cual despedian un resplandor dorado, mientras el otro sostenía una hermosa red de pescador.

Se detuvieron a corta distancia del pastor y el pri­mero de ellos, inclinando su vista sobre las páginas del libro, leyó unos momentos y dijo a su acompañante:
-Echa la red.
La red se hundió en las aguas del lago y al momento la sintieron cargada. Tiraron con vigor hacia la super­ficie y sacaron un hermoso caballo tan negro, como la noche. El hombre que sostenía el libro, con des­deñoso semblante, exclamó:
-No, no es éste; echemos de nuevo la red. Y la echaron, y a los pocos instantes vieron salir otro caballo variegado.
-Tampoco, tampoco es éste -dijo con impacien­cia el lector; probemos una vez más. Echa la red. Esta vez, un maravilloso caballo tan blanco, que deslumbraba, apareció sobre el agua tranquila.
-Basta, éste es -murmuró el del libro.
Los dos hombres se acercaron al caballo, y le susurraron algo a los oídos, el caballo asintió, y ambos, subieron sobre la blanca montura, el animal dio un par de vueltas en la orilla, y de repente, con salto, empezó a cabalgar por el aire, desapareciendo con sus pasajeros en el cielo de la noche. El pastor contemplaba la asombrosa escena. Los vio marchar y nunca volvió a saber más de ellos.
Otra leyenda sobre el lago dice que llegará el día en que saldrá un día del monte e, irrumpiendo fe­roz e inclemente, anegará la ciudad. Y Granada y su vega desaparecerán bajo el turbión. Esto es tan cierto, que una noche un pastor que estaba sentado junto al lago, oyó una voz que interrogaba, amenazadora:
-¿Quieres que rompa el dique? Dime que sí, e inun­daré Granada.
Y otra voz, grave y piadosa, respondía:
-Todavía no, todavía no.
Otra vez fue un fraile el que, estando sentado a la orilla del lago, se vio sorprendido por la ingrata pre­sencia del diablo, que merodeaba por aquellos luga­res, en busca de almas a quienes tentar.


Fuentes: Wikipedia, http://tiocarlosproducciones02.blogspot.com.es, Universidades Lectoras

domingo, 20 de marzo de 2016

CENTAURO

Centauro (Masculino) y Centáurides (Femenino)
     
    Según la Mitología Griega, el Centauro era una criatura con la cabeza, los brazos y el torso de un humano y el cuerpo y las patas de un caballo. Las versiones femeninas reciben el nombre de centáurides. Vivían en las montañas de Tesalia (es una de las 13 periferias de Grecia) y se les consideraba hijos de Centauro (el hijo de Ixión y Néfele) y algunas yeguas Magnesias (una de las cuatro prefecturas griegas en las que se subdividía Tesalia), o de Apolo y Hebe.

     Eran muy habilidosos con la lanza y con el arco, aunque también pueden usar garrotes y escudos a la hora de la lucha. Son seres de gran fuerza, sobre todo por su parte animal. Esta parte de caballo les permite cocear, pisotear y cargar con lanza.

     Una de sus historias más conocidas es la lucha que mantuvieron con los lápitas, provocada por su intento de raptar a Hipodamía el día de su boda con Pirítoo, rey de los lápitas y también hijo de Ixión, a consecuencia de haberse embriagado durante el banquete. Teseo, un héroe y fundador de ciudades que estaba presente, inclinó la balanza del lado del orden correcto de las cosas, y ayudó a Pirítoo. Los centauros huyeron. Las contiendas con los centauros representan la lucha entre la civilización y el barbarismo y es conocida como Centauromaquia.

     De normal, se les describian como seres salvajes, sin leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales. Son grandes astrólogos y muy aficionados a la adivinación. Dos excepciones a esta reglas son Folo y Quirón, que expresaban su "buena" naturaleza, siendo centauros sabios y amables. Después esta Neso, que raptó a Deyanira, la prometida de Heracles.

Fuentes: Wikipedia, Seres Mitologicos

martes, 15 de marzo de 2016

EL JABALÍ DE CALIDÓN



     
Había un príncipe llamado Meleagro, de Calidón, que cuando era niño enfermó a causa de unas fiebres, y su vida corría peligro. La casualidad quiso que, en ese momento, aparecieran las tres parcas. Átropos (Morta) dijo:

     -La vida del niño durará tanto tiempo como ese tronco de acebo que arde en el hogar.

     La madre de Meleagro corrió hacia el fuego y sacó el tronco de ahí, echó agua para apagarlo y lo escondió en un cofre. El niño se curó inmediatamente y de mayor llego a ser el mejor lancero de Grecia.

     Pero un día, el padre de Meleagro, olvidó mencionar a Artemisa durante un sacrificio a los dioses del Olimpo, provocando la cólera de la diosa y lo castigó enviando un enorme jabalí para que matara a sus granjeros y arrasara sus campos. El rey, entonces, envió heraldos, invitando a todos los héroes de Grecia a que vinieran a su reino, para cazar al jabalí. Quien matara al animal podría quedarse con su piel.

     La mayoría de los héroes que vinieron para la cacería habían sido argonautas, también grandes cazadores, entre los cuales se encontraba una chica alta y delgada, llamada Atalanta, así como también dos centauros.

     Cuando Anceo vio a Atalanta, se ofendió hasta pedir que la echaran, alegando que las mujeres no servían para la cacería y que alguien saldría mal parado por su culpa. Meleagro se negó, alabando las cualidades de ella en la cacería y asumiendo toda la responsabilidad, y que si no estaba de acuerdo, era él quién debía abandonar la cacería. Anceo, ante aquello, no tuvo respuesta, y accedió, más que nada porque tenía muchas ganas de conseguir el jabalí.

     Una vez todo aclarado, los cuernos sonaron y los cazadores se adentraron entre los árboles. Linceo vio al jabalí escondido cerca de un antiguo arroyo y dio la voz de alarma. El jabalí salió entonces corriendo y mató a tres de los cazadores. Un cuarto cazador, el joven Néstor, dio un grito de aviso y se subió a un árbol. Jasón y los gemelos celestiales lanzaron jabalinas contra la bestia, pero todos fallaron. Sólo Ificles logró rozarle un costado. Poco después, mientras Peleo corría para ayudar a un cazador que había tropezado con una raíz, Atalanta disparó una flecha, que atravesó la cabeza del jabalí por detrás de la oreja y que hizo que el animal huyera chillando.

     El jabalí embistió, Anceo intentó herirle con su hacha de combate, pero falló y el jabalí lo despedazó con sus colmillos. Luego, Peleo le lanzó una jabalina, pero rebotó en un árbol y mató a otro de los cazadores. Por fin, Anfiarao dejó ciega a la bestia, atravesándole el ojo derecho con una flecha. El jabalí arremetió contra Teseo y entonces, Meleagro, se abalanzó sobre el animal por el lado en que éste no podía ver. Meleagro hundió la lanza por debajo del omóplato de la bestia y se la clavó en el corazón.

     El monstruo cayó muerto. Meleagro lo despellejó enseguida y le entregó la piel a Atalanta, ya que, según él, su flecha era la más fatídica de todas y tarde o pronto, el animal, habría caído por su herida. Los tíos de Meleagro protestaron, diciendo que era él quién se la merecía, pero este se negó, y se impuso a ellos, dándole la piel a Atalanta.

     Uno de los tíos de Meleagro, lleno de rabia, le espetó que él estaba enamorado de ella y por eso se la daba, y que iba a opinar su esposa de esto, y el resto de hermanos lo apoyaron, diciendo que era verdad, porque o si no, no tenía ningún sentido. Meleagro empezó a discutir con ellos, y en un ataque de furia cogió su lanza, matando a dos de sus tíos.

     Cuando regresaron al castillo, la madre de Meleagro se enteró de que su hijo había matado a sus dos hermanos favoritos, así que sacó el tronco de acebo del cofre y lo arrojó al fuego. Cumpliendo así la profecía de las parcas, muriendo cuando se consumió el tronco.

martes, 8 de marzo de 2016

BÓREAS

     Bóreas era el dios del viento del norte, hijo de Eos, Diosa del Alba, y del Titán Astreo. Vivió en Tracia, al norte del Mar Egeo, y su naturaleza era muy distinta a la de Céfiro, el suave viento del oeste, ya que eran famosas sus terroríficas tormentas. Se le representa con una figura con dos rostros y enormes alas.

     Según se contaba, Bóreas había secuestrado a Oritía, una princesa ateniense, del río Iliso. Bóreas se había encaprichado de ella y empezó a suplicar sus favores, con la esperanza de persuadirla. Cuando esto falló, volvió a su temperamento normal y la raptó cuando bailaba en la ribera del Iliso. Bóreas la recogió en una nube de viento y la llevó a Tracia, teniendo con ella dos hijos, los mellizos Zetes y Calais, y dos hijas, Quíone y Cleopatra

     Desde entonces, los atenienses veían a Bóreas como un pariente político. Cuando Atenas fue amenazada por Jerjes, la gente rezó a Bóreas, de quien se dice que propició vientos que hundieron 400 barcos persas.

Fuentes: Wikipedia, Mitos y Leyendas
    

SERPIENTE PITÓN

   
     Pitón era una gran serpiente, hija de Gea, la madre Tierra, nacida del barro que quedó en la tierra después del gran diluvio. El monstruo vivía en una gruta cerca de Delfos, en el Monte Parnaso, y allí custodiaba el oráculo.

     Hera envió a Pitón para perseguir a Leto allá donde fuese, cuando se enteró que ella estaba embarazada de Zeus, y así no podría dar a luz dondequiera que el sol brillase. Así, cuando Apolo creció quiso vengar a su madre, persiguiendo a la serpiente hasta el monte Parnaso. Aunque no se atrevía a penetrar en el recinto sagrado de Gea en Delfos, lo mató con una de sus flechas a lado del trípode donde la sacerdotisa solía sentarse para comunicarse con las divinidades.

     La sacerdotisa del oráculo de Delfos se la llamó "Pitia", adoptando así el topónimo Pitón, que los griegos explicarían como el nombre de la putrefacción del cadáver de la serpiente muerta. Además, se dice que el dios había fundado los famosos Juegos Píticos para celebrar así su legendaria victoria y hacerse con el oráculo.

Fuentes: Wikipedia, Mitología Clásica

ARTEMISA

     Artemisa es una diosa, perteneciente a la mitología griega, que se caracterizaba por no tolerar  el contacto con los hombres, por lo que en muchos lugares su culto está restringido a las mujeres, estando severamente castigada la presencia de hombres durante el desarrollo de los mismos; y por ser una diosa salvaje y agreste, protectora de la caza, las bestias y los espacios naturales.

     Sobre el origen de Artemisa hay varias versiones, pero todas tienen en común que era hija de Zeus y Leto, y la hermana melliza de Apolo.

     La versión de Calímaco es que Hera, cuando se enteró de la infidelidad de Zeus con Leto, prohibió que ésta pudiera dar a luz tanto en el continente como en una isla. Sin embargo, la isla de Delos emergió de las profundidades del mar, o bien desobedeció sin más a Hera, y Leto dio a luz en ella.

     En otra de las versiones, recogida por Higino, cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada de Zeus, prohibió que diera a luz en cualquier lugar donde iluminara el Sol. Además, envió a la temible serpiente Pitón para que asesinara a Leto. Pero Zeus envió al viento Bóreas para que recogiera a Leto y la llevara junto a Poseidón, que la llevó a su vez a la isla Ortigia y cubrió el lugar con una bóveda formada por sus olas. Allí, Leto alumbró a Apolo y a Artemisa aferrándose a un olivo. Más tarde, la isla de Ortigia fue llamada Delos y Apolo mató a la serpiente Pitón para vengar los sufrimientos de su madre.

Fuentes: Wikipedia, Portal Clásico


domingo, 6 de marzo de 2016

ATALANTA

     Según la mitología griega, Atalanta es una heroína consagrada a Artemisa y reconocida por sus inmejorables habilidades para la caza. 

     Descienden de Árcade y de Clímene. Para Eurípides y otros, su padre era Ménalo. Sin embargo, la versión más difundida, por Hesíodo, es en la que Atalanta es hija de Atamante y Temisto, gracias a lo cual se la relaciona con la cultura beocia.

     Según cuenta la historia, el padre de Atalanta solo deseaba hijos varones, y al nacer ella, la abandonó a su suerte en el monte Partenio. Allí, fue criada por una osa que la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.

     Cuando creció, Atalanta decidió no casarse nunca y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería y los montes, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Además, un oráculo le predijo que el día en que se casara sería convertida en animal. Por ello, para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquél que lograra vencerla en una carrera; por el contrario, si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Aun cuando Atalanta concedía ventaja a sus rivales al comienzo de la competición, ella siempre vencía y les daba muerte. Así que, Atalanta vivía en el bosque y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad.

     Se enfrentó a muchos peligros, como cuando dos centauros (Reco e Hileo) quisieron violarla, pero pudo defenderse y los mató con sus flechas. Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del Jabalí de Calidón y de ser la vencedora en la carrera de los juegos fúnebres que organizó Peleo, padre de Aquiles, en honor de su difunto hijo tras la Guerra de Troya.

     Pero un día, apareció un joven llamado Hipómenes, que consiguió obtener la mano de Atalanta gracias a un truco: llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, y que procedían del jardín de las Hespérides. Cada vez que la joven iba a darle alcance en la carrera, Hipómenes dejaba caer una de las manzanas, que Atalanta se detenía a recoger hechizada por su mágica belleza. Mientras ella se distraía con cada manzana que caía, el joven logró llegar antes a la meta.

     Así fue como Atalanta, presa de sus propias palabras, se casó con Hipómenes. La pareja, muy enamorada, vivió feliz durante un tiempo, compartiendo cacerías y hazañas. En una de estas ocasiones, los esposos entraron en uno de los santuarios de Cibeles, dando rienda suelta a su amor. Cibeles montó en cólera ante el sacrilegio y los transformó en dos leones. Después, los ató a su propio carro para que tiraran de él.

     Atalanta dio a luz un hijo, Partenopeo, que participó en la primera expedición de Los Siete contra Tebas. Otras tradiciones afirman que este niño no fue fruto de su matrimonio, sino que fue hijo del dios Ares, o de Meleagro durante la cacería del Jabalí de Calidón.

     Varios mitógrafos, como Apolodoro, la incluyen entre los Argonautas, el grupo de héroes que partió en un difícil viaje en busca del vellocino de oro. Ella sería la única mujer que participó en esta travesía.

     En Epidauro estaba la fuente de Atalanta, de la que se decía que brotó en el instante en que la joven golpeó la roca con su jabalina en una cacería durante la que tuvo sed.

     

viernes, 4 de marzo de 2016

LEYENDA DE AKA MANTO

     En Japón existe una Leyenda Urbana sobre los servicios públicos de mujeres, por la cual, se dice, que las mujeres allí, evitan utilizar al último baño, para evitar ser atacadas por una entidad malvada.
     Hace mucho tiempo, había una mujer llamada Aka Manto, un día tuvo la mala suerte de ser acosada hasta la muerte. Cuando su alma llegó al otro mundo pidió permiso para volver a la tierra y poder vengarse de todas las mujeres en el momento donde más vulnerables y solas se encuentren, en el último retrete de los baños, allí es donde aparece.

     Desde entonces, cuando una chica se mete en dicho baño, de repente, escucha una voz que le pregunta si quiere papel rojo o azul, en caso de elegir azul, entonces Aka Manto la estrangulará hasta morir, en caso de escoger rojo, entonces la decapitará y habrá todo un charco de sangre, si eligiera cualquier otro color para salvarse de la venganza, entonces saldrían desde adentro del retrete unas manos que la arrastrarían hasta el infierno, pero si no elige ningún color, el espíritu de Aka Manto se irá a buscar a otra presa.

    También se dice que a veces pregunta si se pondrán un chaleco rojo, en caso de que le respondan de manera positiva, lo que haría Aka Manto es quitarles toda la piel de la espalda y dejarla en carne viva, son horrendas en verdad todas las cosas que esta chica con la cara cubierta con una máscara hace para poder vengarse de todas las mujeres, pero siempre aparece en el último de los retretes por lo cual en ningún otro podrá aparecer, ahora entenderán porque las mujeres van en grupo al baño y ninguna quiere ir al último.

     Aunque tampoco se sabe el porque su venganza la dirige contra las mujeres y no contra quien/es le hicieron el daño.

jueves, 3 de marzo de 2016

TOMIR EL GIGANTE

         Hoy he vuelto de viaje, y he visitado Caravaca de la Cruz, me ha sorprendido esta población, para bien, claro, la belleza de sus calles, parajes, iglesias, hasta el punto de lamentar no poder quedarme más tiempo. Así que, nada más llegar, me he puesto a buscar a alguna leyenda y he encontrado esta en Caravaca de la Cruz-Tu lugar de peregrinación, y prometo volver, para seguir explorandola. Espero que la disfruteís:

        "Tomir era el único de los Titanes que no quiso ascender al Olimpio, cuando estos decidieron abandonar el mundo humano, por creer en Dios y conviviendo con los celtíberos, en las tierras de Caravaca de la Cruz.

         Trajo con él, el casco de Marte, que sacó con sus manos de las entrañas de la tierra; una fuerte lóriga (armadura hecha de láminas pequeñas e imbricadas de acero) sacada del Mediterráneo y una pesadísima clava hecha del árbol más duro y corpulento de la lejana Atlántida.

      Su enorme estatura, su fuerza de coloso y la intrepidez de su corazón, le hicieron ser el guerrero más temido que jamás tuvo el mundo. Austero por naturaleza, vio con desdén los cachivaches con que pretendían atraérselo los mercaderes fenicios; impidió las crueldades de los cartagineses; partidario de la ciencia del derecho sólo dio facilidades a los romanos para que se establecieran en esta comarca, y enamorado de las bellas artes atrajo a los griegos, a los que trató siempre con agasajo y cariño, dándoles para que se establecieran la margen izquierda del río, que llamaron Argos. Pero una noche encolerizado, destruyó las ciudades de Lacedemón y Asota, habían dejado que profanasen su suelo las plantas de los bárbaros; otro día hizo que los visigodos abjurasen de Arriano; también consiguió que los africanos Tarik y Musa a reconocer la independencia de esta comarca.

      Gracias a Tomir y los romanos, se labraron las tierras que dieron abundante cosecha; dirigidos por los árabes canalizaron las aguas que fecundaron las tierras labradas; por recuerdos de los fenicios se explotaron las minas e hicieron florecer a las industrias, y por indicaciones de los helenos se construyeron palacios y estatuas y jardines.

        Pero un día, llegó una princesa de ojos negros y de cabellos de oro, acompañada de pajes y escoltada por unos guerreros negros como el ébano, que cabalgaban sobre elefantes adornados con perlas y ricamente enjaezados con gualdrapas (cobertura larga que cubre y adorna las ancas de las cabalgaduras) carmesí.

         Tomir se enamoró de ella al instante y siguió a la caravana hasta la costa, en cuyas aguas esperaba un bajel encantado de velas de raso y casco de marfil; y la princesa fingiéndole amores lo invitó a que partiese con ella a su reino lejano; y el gigante partió; la princesa con un conjuro, hizo que atacaran a la nave unos monstruos marinos hasta hacerla zozobrar; pero Tomir, consciente de la traición, apresó a la princesa, y con el agua al pecho, hizo frente a los monstruos y venció; mientras tanto los moros entraron en la ciudad y saquearon sus palacios y destruyeron sus jardines y estatuas, y ayudados por los genios la rodearon de tan altas torres, de tan recias murallas y de tan hondos fosos que se creyeron invencibles.

         Tomir  volvió y la desleal princesa  fue sepultada viva bajo el “Álamo Blanco” desde donde en las noches de San Juan, al filo de las doce aún perciben sus  lamentos los oídos de los enamorados.

         Cuando terminó, volvió a su ciudad, y al verla rugió de tal forma que se estremecieron los montes, y se desplomaron las torres, y se derrumbaron las murallas, y tras una batalla duró cinco siglos, fue vencida. Desde entonces, cubierto de sudor y de tierra el gigante encantado duerme frente al poniente de la ciudad.

         En la tierra que lo cubre brotaron los breñales; sobre su cuerpo, pastan los ganados e hicieron sus cabañas los pastores; por sus recias perneras aullaron los mastines a los lobos, y entre los lambrequines de su casco anidaron las águilas caudales. En los atardeceres, desde el Camino del Huerto ven la silueta del gigante los ojos de los románticos y de los idealistas; el gigante encantado duerme, y dicen las crónicas de unos astrólogos agoreros, que cuando las trampas de guerra de un ejército invasor suenen por la vega de la ciudad, el mágico coloso sacudirá la tierra que lo cubre, y cogiendo su clava, librará de enemigos a la Caravaca inmortal."

domingo, 28 de febrero de 2016

SIMURGH

     Se dice que era un pájaro persa mágico. Se representa en el arte iraní como una criatura alada en la forma de un pájaro, lo suficientemente gigantesco para llevarse a un elefante o una ballena. Aparece como un pavo real con la cabeza de un perro y las garras de un león (a veces con rostro humano). La leyenda cuenta que era tan viejo que había visto la destrucción del mundo tres veces. A veces se la compara con otras criaturas como el Griffin o el Fénix (ya que cuando llegaba a la edad de 1.700 años, se consumía en sus propias llamas, para volver a renacer).

     Se encontraba en Los Montes Elburz. Se extiende desde los límites de Armenia hasta el mar Caspio, y termina en los límites de Turkmenistán y Afganistán. Forman una barrera entre el Caspio y la meseta de Qazvin-Teherán.

Los Montes Elburz
     Una de las leyendas más populares es "Shâhnameh" (Libro de los Reyes):

     "Zal , era el hijo del Rey Saam , que nació albino. Cuando Saam vio a su hijo albino, lo rechazó de inmediato ya que, se decía que el niño era el engendro de los demonios, y abandonó el bebé en la montaña Elburz.

     El niño lloraba y lloraba sin cesar, y sus gritos fueron escuchados por el tierno corazón de Simurgh, que vivía en la cima de este pico. Descendió hasta donde se encontraba el bebé y lo crió.

     Zal fue instruido por Simurgh, poseedor de un gran conocimiento y sabiduría, debido a su larga vida, pero llegó el momento en que se convirtió en un hombre y anhelaba volver al mundo de los hombres. Aunque el Simurgh no quería que se fuera, lo entendía, y renuente le dio tres plumas de oro, para cuando necesitara su ayuda, sólo tenía que quemarlas. Zal las cogió, y se puso en marcha.

     Al poco tiempo de volver a vivir con los humanos, Zal se enamoró y se casó con la hermosa Rudaba, que se quedó embarazada. Cuando llegó el momento del parto, este fue largo y terrible; Rudabah cada vez estaba más débil, Zal estaba aterrorizado de que su esposa muriera durante el parto, así que decidió convocar al Simurgh. Apareció y le dio instrucciones sobre cómo realizar una cesárea, y así nació Rostam, que se convirtió en uno de los más grandes héroes persas."

Fuente: Wikipedia

domingo, 27 de septiembre de 2015

LA LEYENDA DE LA TORRE MALMUERTA

 
La Torre de la Malmuerta, Barrio de Santa Marina
   En la ciudad de Córdoba, encontramos una Torre en el barrio de Santa Marina, construida a principios del Siglo XV.
De planta octogonal u ochavada, la torre se apoya en un arco que corta la muralla que va a descansar en la Puerta del Rincón. Bajo el arco se pueden observar las armas reales y una inscripción casi borrada que ha dado pie a una de las leyendas existentes sobre esta torre. Está construida con piedra de cantería.


      Esta torre tiene una historia que, a través de los siglos, se convirtió en leyenda. A principios del siglo XV, habia un caballero del linaje de los Gómez de Figueroa, que se enamoró de una joven que podría haber sido su nieta. Muchos le aconsejaron que se olvidara de la doncella, pero el caballero no podía olvidarse de ella. La joven se llamaba Clara de Herrera,  era muy bella, noble y caritativa.

       El caballero, al final, le propueso matrimonio y ella aceptó. Mucha gente crítico este compromiso, y muchos afirmaron que el único motivo que tenía ella para aceptar, era por puro interes, para el día de mañana heredar todas las propiedades de este.

      Muchos hombres, intentaban acercase a la joven, con la idea de que, cuando el señor falleciera, conseguirla a ella y toda su fortuna. El caballero se daba cuenta de las intenciones de estos, y por ello sufría, aunque ella no le daba motivos para ello, llegó a obsesionarse. Clara, para evitarle ese sufrimiento, limitó sus salidas a la calle, y si lo hacia era siempre acompañada de su esposo. Como consecuencia, también dejo de asistir a las actividades de asistencia para los más necesitados, así que, les dijo que a partir de entonces, tendrían que acudir a la reja de la casona que tenía en el barrio de Santa Marina, para que estos pudieran recibir las ayudas que precisaban.

      Aun así, Clara no conseguía calmar a su esposo, que cada vez iba perdiendo más la cabeza, hasta el punto de sospechar de los propios mendigos, que utilizaban la caridad de su esposa para acercarse a ella e intentar cortejarla. 

      Al final, el esposo, decidió acudir a una hechicera que vivía en la judería cordobesa. La hechicera le escuchó y tras unos rituales, le preparó una bebida que, según ella, le ayudaría a ver lo que realmente pasaba. Después de tomarla, el caballero entró en una especie de trance y tuvo una visión, donde vio a su esposa yaciendo en su cama con otro hombre. Sin mediar palabra, se dirigió veloz a su casa, fue directo hacia ella, y sin decir nada, empezó apuñalarla hasta matarla. 

        Fue apresado, pero debido a su linaje, sólo el rey Don Enrique III de Castilla podía juzgarle. Durante el juicio, fueron muchos los testigos los que hablaron a favor de Doña Clara, y que nunca dio motivos ni señales de ninguna traición. Ante estas declaraciones, el rey, sólo pudo sentenciar que la joven había sido asesinada sin ningún motivo, que fue "malmuerta" y el caballero fue condenado a estar encerrado para siempre y tenía que restaurar la memoria de su esposa.

      El rey le obligó a vender todas sus propiedades, derribar la casona donde se cometió el asesinato y construir, en su lugar, una torre que se llamaría “la Malmuerta”, y purgar su pena en la torre hasta la muerte. La hechicera, fue sentenciada a morir en la hoguera. Pero cuando los albañiles iban a levantar la torre, se dieron cuenta de que quedaría situada varios metros fuera de las nuevas murallas.

      Al final, construyeron la torre en el lugar exacto, conectándola a la muralla por un arco de medio punto. Se edificó la torre albarrana (situada extra muros) que ha pervivido a la demolición de las murallas de Córdoba en el siglo XIX. Se cumplió así la sentencia regia de perpetuar para siempre la memoria de Clara Herrera, “La Malmuerta”.

Fuentes: Wikipedia, España Fascinante


lunes, 14 de septiembre de 2015

LA LEYENDA DE LA CRUZ DEL DIABLO

          La ciudad de Cuenca, es una de las pocas ciudades, de las que nombro en mi blog, que he tenido el placer de visitar repitadas veces, y creo que ya tocaba escribir alguna de sus leyendas, y voy a empezar por la Leyenda de la Cruz del Diablo, la cual nos sitúa en el siglo XVIII.

        Había un joven llamado Diego, hijo de un oidor (
un juez que en las audiencias del reino oía y sentenciaba las causas y pleitos) de la ciudad. Era un joven muy apuesto y habilidoso en justas y torneos, pero era demasiado conquistador, iba de mujer en mujer, y sus padres se avergonzaban de él. Aún así, era muy solicitado entre las damas de alta cuna de la ciudad. 

           Un día caluroso de verano, apareció una dama misteriosa. Diego, nada más verla, quedo prendado, y como era su costumbre, se propuso conquistarla, pero por mucho que la buscara, no lograba encontrarla, había desaparecido. Pero un día de otoño, ella volvió a la ciudad y, desde entonces, ya no se separó Diego de ella. Esto provocó un gran escándolo en la ciudad, ya que, al parecer, ella era igual de licenciosa que él, sin respetar nada ni nadie.

           El padre de Diego, una vez más escandalizado por la conducta de su hijo, intentó persuadirle para se  alejara de aquella extraña mujer. Diego no atendía a razones, y como única respuesta que le daba, era que su intención era casarse con Diana, el padre al escuchar su nombre, se asustó y temió aún más por el fin de su hijo, y pidió a Dios que lo protegiera, ya que, en aquella época, Diana era un nombre pagano.

         Pasaron los días, y en el día de Todos los Santos, la pareja, junto con unos compañeros de sus indiscretas aficiones, se burlaban del miedo que mucha gente tenía en salir de su casa o bromear a propósito de los difuntos y del más allá. Diego, envalentonado, le propuso un desafío a uno de sus amigos, que consistía en hacer una excursión, en ese mismo momento, al campo. Su amigo, que no estaba tan seguro, más que nada por la noche que era, le propuso aplazarla al amanecer del día 3. 

           Según avanzaba la noche, el tiempo iba empeorando, con fortísimos truenos, los amigos de Diana y Diego, fueron retirándose dejándolos solos, y estos se dirigieron hacía la Ermita de Nuestra Señora de las Angustias, para resguardarse. 

Ermita de Nuestra Señora de las Angustias
           Diana se sentó junto a Diego en las escaleras del atrio., y al no cesar la lluvia, Diego le propuso guarecerse en la ermita. Con su caballerosidad innata, la cogió en brazos y se dirigió hacía allí, pero de repente hubo un rayo deslumbrante, iluminando toda la zona. Diego para evitar deslumbrarse miró hacia abajo, y lo que vio, le paralizó, descubrió no una pierna de mujer, sino una horrible pata de cabra, peluda y fea, terminada en una horrible pezuña. Subió las gradas de la escalera donde se habían sentado y abrazándose a la cruz pidió auxilio a Dios. La fingida Diana desapareció en un alarido, envuelta en siniestros resplandores.

          Diego aterrorizado, descendió las escaleras y se dirigió al Convento de los Descalzos, en cuya puerta estaba la cruz. Empezó a llamar a la puerta con golpes fuertes, presa del pánico. Cuando los frailes abrieron la puerta, se echó al suelo, y se confesó delante del prior lo que le había pasado y de todos sus pecados, y no se iba a levantar hasta que no le dejaran quedarse en el convento. El prior lo aceptó, ya que vio era sincero, y vivió muchos años de vida ejemplar y penitente, y murió santamente.
         
         Prueba de esta leyenda es la cruz, que se conserva en el atrio del antiguo convento de los Descalzos, en cuyo centro se ve una mano extendida con cinco dedos, que según la tradición era la huella de la mano de Diego cuando se abrazó a la cruz pidiendo el auxilio divino, al identificar a Diana como el demonio.

Cruz en el Convento de los Descalzos
 Fuente: Padulcofrade

jueves, 10 de septiembre de 2015

BAPHOMET

         Baphomet (también Bafomet, Bafumet, Bafometo, Baffometo) es un supuesto ídolo o deidad cuyo culto se le atribuye a los Caballeros de la Orden del Temple. Su nombre apareció por primera vez cuando los templarios fueron enjuiciados por herejes. Durante el proceso muchos de los caballeros de la orden fueron sometidos a tortura, y confesaron numerosos actos heréticos (herejías). Entre ellos se incluyó la adoración a un ídolo de este nombre. Se entiende que aquellos que buscan destacar esta imagen son contrarios al cristianismo.

Representación de Baphomet
          Se ha apuntado a que el nombre pudiera ser una variante local del nombre Mahoma. Los templarios acusados de herejes vivían en Occitania, cuya lengua local era el occitano. En las lenguas vecinas se usaron los términos Mahomet (francés) y Mafumet (catalán). Esta hipótesis se apoya en que en el acta contra los templarios no se dan mayores explicaciones, apuntando a que era un término de uso habitual.

        Otras fuentes más aventuradas sostienen que la testa barbuda en cuestión correspondería a Jesucristo. Esto último estaría contradiciendo la creencia en la Resurrección. Destacan que esta cabeza (no ya una mera representación, sino una cabeza humana embalsamada) no era otra que la de Juan el Bautista.

        El rey de Francia envió órdenes selladas con la instrucción de que se abrieran el día 12 de octubre de 1307. Estas incluían la detención de todos los templarios de su zona, de cualquier rango, y la puesta a disposición de los delegados reales las propiedades de la Orden. Estas instrucciones iban acompañadas de un manifiesto en el que Felipe IV, explicaba los motivos de su proceder y señalaba los delitos de los que se acusaba a los templarios: “Como bestias de carga privadas de razón, superando de hecho la irracionalidad de las bestias en su bestialidad, han abandonado a Dios su creador y ofrecido sacrificios a los demonios y no a Dios... gente loca entregada a la adoración de ídolos”.

        En cuanto a la manera de proceder contra los templarios, era la siguiente: detener a los templarios, ocultarles el motivo, incautación de los bienes, puesta a disposición de los detenidos bajo el comisario de la Inquisición, interrogatorio y aplicar la tortura si no se obtienen resultados. Si se obtienen, se consignará por escrito y se buscarán unos testigos. La información que se les dará en ese interrogatorio es que la que posee el Papa y el rey de Francia proviene de la propia Orden, de toda confianza, que el Papa lo sabe todo, y que se les perdonará si confiesan y se les reintegrará al seno de la Iglesia.

       Hacía pocos años que la Iglesia había emitido una bula en la que se señalaba que en casos de conveniencia manifiesta podrían aplicarse métodos de tortura para encontrar la verdad y defender al pueblo de Dios. En procesos personales, la única defensa que le queda a un individuo es escribir un alegato de inocencia y listar en él los nombres de sus enemigos, de manera que si el tribunal o la comisión de la Inquisición comprueba que el delator figura en esa lista, el reo quedaría libre. En el caso de los templarios se presentó una circunstancia especialmente desfavorable para ellos: se les detuvo, se les interrogó y se les torturó individualmente por crímenes como la herejía y la idolatría que se supone que cometió la orden al completo, es decir, se les acusa personalmente por delitos colectivos.

        Algunos escritores, ante el hecho de la uniformidad en las descripciones de la ceremonia de ingreso y de algunas de las herejías descritas, sugieren la aplicación de un cuestionario en los interrogatorios y torturas. Esto no es descabellado, pues ya la orden de detención iba acompañada de las acusaciones en que se basaba y sobre las que se debía interrogar a los templarios, pero el manifiesto de procedimiento emitido por la casa real francesa lleva aparejada una lista con acusaciones básicas que hay que confirmar, aun bajo la aplicación de la tortura. Lo único que varía es la descripción del ídolo por parte de los reos que nunca llegó a despertar sorpresa ninguna en los inquisidores.

       Con respecto a las declaraciones obtenidas, algunos de ellos llegaron a mencionar la renegación de la cruz o de Cristo, pero ninguno nombró al famoso ídolo. Jules Michelet señala que las variantes son prueba de culpabilidad pero no llega a analizar las uniformidades ni a justificar la existencia de esas variantes, sobre todo cuando algunos presos templarios habían sido iniciados en ceremonias de ingreso bajo los mismos dignatarios de la Orden, pero con herejías e ídolos completamente diferentes.

      Dentro de la lista de cargos reunidos contra los templarios, aparecen más de cien acusaciones. Las referentes a la idolatría son: adoración de un gato que se les aparecía en las asambleas, que en cada provincia había ídolos, a saber, cabezas, alguna con tres caras, otras con una, y otras era una calavera humana, que adoraban a esos ídolos, o a ese ídolo, y especialmente durante los grandes capítulos y asambleas, que las veneraban como a Dios, que las veneraban como a El Salvador, que decían que esa cabeza podía salvarlos, que podía hacerlos ricos, que les dio la riqueza de la Orden, que hizo que los árboles florecieran, que hizo que la tierra germinase, que tocaban o rodeaban cada cabeza de los citados ídolos con pequeños cordones, que luego se ceñían alrededor del cuerpo, cerca de la camisa o de la carne, y que actuaban así como veneración a un ídolo. En las zonas de Francia donde no se procede a los interrogatorios con torturas, o no se cobran confesiones, o si se cobran son muy ligeras: renegación de Cristo y la absolución que daba el Maestre a algunos miembros de la Orden.

       Cuando se celebraron los concilios provinciales en otros países, el resultado fue claramente a favor del Temple, en el sentido de que no reconocieron su participación en actividades heréticas, mágicas, o demoníacas. 

      En los Estados Pontificios no se consiguió ninguna declaración. Sin embargo, cuando se insistió ante Clemente V y acabaron aplicando la tortura, se encontraron confesiones sobre la cruz, los besos obscenos y la adoración de un ídolo. En Lombardía y la Toscana se aplicó la tortura por orden de Clemente V. No obstante, aunque no se incluyeron en las actas del proceso en esa zona, se obtuvieron más negativas a las acusaciones que confesiones de culpabilidad. En Alemania los 37 templarios protestaron su inocencia y se ofrecieron a pasar la prueba de fuego para demostrarlo, así como un buen número de testigos ajenos al Temple. En un lugar más aislado, y con un cierto resentimiento hacia los templarios, por varias décadas de política poco afortunada, los testimonios, de dentro y de fuera de la Orden, eran totalmente exculpatorios.

      Por orden real se peinaron todas las casas, iglesias y encomiendas templarias con el objetivo de llevar a París cualquier imagen, ligeramente apartada de la ortodoxia, que pudiera tomarse por el famoso ídolo. No se encontró más que una imagen en la casa de la Orden en París, el famoso Temple. Se trata de una cabeza de mujer que podría ser un relicario. Un corolario a estas pruebas extraídas de las actas de los procesos contra los templarios es que la aparición en esecena de un ídolo llamado Baphomet se ciñe a las proximidades o influencia de la Corte Francesa. En zonas más alejadas, periféricas o ajenas no se encontraron testimonios, pruebas ni indicios de la existencia de un "baphomet" templario.
Fuente: Wikipedia