domingo, 12 de agosto de 2018

ENVIDIA

Shawn Coss
     En la mitología romana, Envidia era la diosa de la venganza y los celos. Sus equivalentes en la mitología griega eran Némesis y Ptono.

     En las metamorfosis de Ovidio, es descrita como los griegos imaginaban a su diosa Némesis. Así es como las personificaciones griegas de la venganza divina y los celos quedan unidas en la mitología latina en una sola entidad.

     Ovidio cuenta como Erictonio, hijo de Tellus (Gea), había quedado al cuidado de tres princesas atenienses: Aglauro, Pándroso y Herse. La diosa Minerva (Atenea) compadecida del niño lo recogió nada más nacer de Tellus, que no lo quería por ser hijo de Vulcano (Hefesto), y se lo dio a las tres princesas escondido en un canastillo; encargándoles que por ningún motivo lo abrieran. Sin embargo Aglauro no pudo contener la curiosidad, así que abrió el canastillo. Minerva, que no ignoraba lo que había sucedido, planeó su venganza.

     Un día en el que se celebraba una fiesta en honor de la diosa, estando Herse presente, Mercurio (Hermes) la ve y se siente atraído por ella; entonces acude a Aglauro para que haga de mediadora, y esta acepta aunque pidiendo oro a cambio; pero Minerva, a pesar de odiar terriblemente a Envidia, la busca para pedirle ayuda: le encarga que cambie las intenciones de Aglauro, para que así Mercurio la haga víctima de su furia. Envidia hace lo que Minerva le pide, y Aglauro súbitamente empieza a sentir celos de la suerte de su hermana, deseada ahora por Mercurio.

     Sabiendo esto Mercurio (por boca de la misma Aglauro) la transforma en una roca negra.

     En el mito de Narciso y Eco, Narciso era un bello joven del cual se enamoraban tanto muchachos como muchachas, e incluso ninfas, entre ellas Eco (la cual había sido castigada por Juno (Hera) a poder pronunciar solamente la última parte de lo que otros decían por haber hechizado con sus palabras a Júpiter (Zeus)). Eco se enamoró de Narciso, pero limitada por la maldición de Juno, terminó extinguiéndose por la pena hasta que solo quedó de ella su voz.

     Luego un muchacho desconocido, que también se había enamorado de Narciso y había sido rechazado, suplicó a Envidia que algún día el joven conociera el dolor del amor no correspondido; entonces Envidia hace que un día, estando Narciso muy sediento y habiéndose acercado a un río para beber agua, vea su reflejo y se sienta perdidamente atraído por él. Viendo Narciso que no podía tener a la persona que deseaba, acabó arrojándose al río y los dioses lo transformaron en la flor que lleva su nombre.

Fuente: Wikipedia, http://culturainquieta.com/