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miércoles, 22 de enero de 2020

HELHEST / HELHESTEN

     Un Helhest o Helhesten es, en el folklore de Dinamarca y de Schleswig, un caballo de tres patas asociado con el reino de los muertos, Hel, así como a la diosa escandinava de este reino, Hela.

     Es mencionado por Jakob Grimm en su estudio de la mitología nórdica​ y durante todo el siglo XIX, cuando, según la creencia popular, el Helhest, caballo fantasma montado por la Muerte, anunciaba la enfermedad, los accidentes y sobre todo los decesos. 

     Podía también tratarse del fantasma de un caballo enterrado vivo bajo los cementerios siguiendo una antigua tradición, con el propósito de que regrese a guiar a los muertos como Psicopompo. La leyenda sostiene que toda persona que vea al Helhest está a punto de morir. La visión del caballo o el simple hecho de escuchar sus pasos serían mortales.

     Había una vieja costumbre en la que, cuando un cuerpo humano fuera enterrado, primero se enterraba un caballo. Esto ayudaría a que el alma de este humano fuera guiado por este Helhest hacia donde le correspondiera.

     En la época antigua de Noruega, se decía que cuando una persona sobrevivía de una enfermedad mortal o terminal, era porque había hecho un trato, una ofrenda o un soborno al caballo para que no le quitara la vida. Normalmente a este caballo Helhest se le convencía o se le hacían ofrendas utilizando la Avena.

domingo, 30 de diciembre de 2018

EINHERJER / EINHERJAR / EINHERIAR

     En la mitología nórdica los einherjer o einherjar o einheriar eran espíritus de guerreros que habían muerto en batalla.

     La traducción literal de "einherja" es, "un guerrero" o "un ejército" o "guerrero único". Se lo interpreta habitualmente como "ejército de un solo hombre", "luchador extraordinario" y "hombre-ejército", aunque el significado probable es "aquellos que ahora están en un solo ejército", en referencia a que los mejores guerreros de diversos orígenes forman ahora un único "Ejército de los muertos".

     Los vikingos creían que si morían en batalla, eran llevados hasta el Valhalla por las valquirias, para unirse al ejército de einherjer (guerreros muertos) y así ayudar a los dioses en su lucha contra las fuerzas y criaturas del caos (los gigantes y los hijos de Loki) en la batalla final del Ragnarök.

Fuente: Wikipedia

MANES

     Los Manes, en la mitología romana, eran unos dioses familiares y domésticos, asociados a otros llamados Lares o dioses familiares y Penates o dioses de la despensa. Eran espíritus de antepasados, que oficiaban de protectores del hogar. El padre cabeza de familia, era su sacerdote y oficiaba sus ceremonias religiosas y ofrendas en las viviendas.

     Los antiguos daban el nombre de manes a las almas de los muertos que suponían errantes de un lugar a otro a manera de sombras y a las cuales tributaban en ciertas ocasiones una especie de culto religioso. Se decía que eran hijos de la diosa Mania y Hesiodo supone que tuvieron por padres a los hombres que vivieron durante el siglo o edad de plata pero Bauier opina que su verdadero origen nació de la idea de que el mundo estaba lleno de Genios, unos para los vivos, otros para los muertos: unos buenos y otros malos, etc. Los antiguos no tenían ideas enteramente estables o fijas relativas a los manes: así es que tan pronto los tomaban por las almas separadas de los cuerpos, como por los dioses infernales o simplemente por los dioses o los genios tutelares de los difuntos.

    Creían que todas las almas de los hombres de bien pasaban a ser una especie de divinidades, por cuya razón solían grabar sobre los sepulcros estas tres letras iniciales D. M. S. Dis manibus sacrum, consagrada a los dioses manes.

     Los persas, los egipcios, los fenicios, los asirios y todas las otras naciones de Asia veneraban las sombras de los muertos. Los bitinios al enterrar los muertos les suplicaban que no los abandonasen enteramente y que volviesen alguna vez a verles; cuyo culto se halla aún en lo interior del África y en muchos otros pueblos primitivos.

     Orfeo fue el primero que introdujo entre los griegos la costumbre de evocar los manes. El culto de estos dioses se extendió por el Peloponeso y los invocaban en las calamidades públicas. Homero nos dice que Ulises les ofreció un sacrificio para obtener un feliz retorno a sus estados.

     Los tesalios eran los que más conocimiento tenían en evocar a los manes. Después de que los espartanos mataron a Pausanias en el templo de Minerva, se vieron precisados a enviar a buscar sacerdotes a Tesalia para aplacar su sombra. En un campo cerca de Maratón se veían las tumbas de los guerreros atenienses que murieron peleando contra los persas. Pausanias dice que en su tiempo se creía que salían de ellas unos gritos penetrantes que espantaban a los viajeros. Otras veces, no se creía percibir más que un ruido sordo, aquellos que ponían el oído para escuchar eran castigados por los manes; pero los pasajeros que sin querer oían esas voces lastimeras, y seguían su camino sin pararse, no experimentaban ningún mal resultado.

     Algunas veces para aplacar la sombra irritada de aquel a quien murió de una forma violenta, le inmolaban víctimas humanas o le erigían una estatua. Así es que deseando los éforos (magistrados de los antiguos estados dorios de Grecia) satisfacer o acallar los manes de Pausanias, le erigieron estatuas de bronce delante de las cuales ofrecían sacrificios todos los años.

     Los habitantes de Platea, les ofrecían sacrificios sobre los sepulcros y la víctima, coronada de mirto y de ciprés, se inmolaba al son de flautas y otros instrumentos los más lúgubres. Celebraban asimismo una fiesta general, en la cual todos los magnates montados en carros cubiertos de negro iban a los sepulcros a ofrecer incienso a los dioses de los infiernos. 

     Los manes de aquellos que habían muerto en un país extranjero iban errantes procurando retornar a su patria. Los griegos y romanos invocaban a los manes como divinidades, les erigían altares y les ofrecían toros para obligarles a que protegiesen sus campos y espantasen a los que iban a robar los frutos cuya invocación o fórmula nos ha conservado Catón. De Roma pasó el culto de los manes a todas las regiones de Italia. Por todas partes se les elevó altares y se pusieron bajo su protección los sepulcros, cuyos epitafios principiaban siempre Dis manibus.

     Aquellos fanáticos que tenían una devoción particular por los manes y que querían tener con ellos relaciones o un comercio íntimo, se quedaban a dormir sobre los sepulcros a fin de tener sueños proféticos por medio de las apariciones de las almas de los difuntos.

     Los altares que erigían a los manes en la Lucania, en la Etruria y en la Calabria eran siempre de dos en dos, puestos el uno al lado del otro. Se tenía cuidado de no inmolar la víctima hasta el momento en que tenía la vista fija en la tierra. Sus entrañas, conducidas tres veces en torno del lugar sagrado, eran enseguida echadas al fuego, en el cual había de consumirse toda la víctima. Estas ceremonias no se comenzaban nunca sino a la entrada de la noche.

     El ciprés era el árbol consagrado a los dioses manes. Se les representaba en los monumentos unas veces sosteniendo un árbol funerario, otras dando hachazos y esforzándose en derribar un ciprés porque este árbol no da renuevos una vez cortado y para indicar que después que la muerte nos ha herido no debemos esperar renacer. El número nueve les estaba dedicado como el último término de la progresión numérica por cuya razón era mirado como el emblema del término de la vida. Las habas que según la creencia de los antiguos se parecen a las puertas de los infiernos, les estaban asimismo consagradas.

     El sonido del bronce y del hierro les era inaguantable y les ahuyentaba lo mismo que a las sombras infernales, pero la vista del fuego les era grata. Por esta razón, casi todos los pueblos de Italia solían poner en las urnas o sepulcros una lámpara. Las personas ricas dejaban en su testamento un caudal destinado para la conservación de estas lámparas y manutención de uno o más esclavos para cuidar de ellas. Era un crimen apagar estas lámparas que castigaban rigurosamente las leyes romanas lo mismo que a los que violaban el sagrado de los sepulcros.

Fuente: Wikipedia

jueves, 7 de septiembre de 2017

CAMPOS ELÍSEOS

    En la mitología griega, los Campos Elíseos es una de las denominaciones que recibe la sección paradisíaca; el lugar sagrado donde las almas de los hombres y mujeres virtuosos y los guerreros heroicos han de pasar la eternidad en una existencia dichosa y feliz, por contraposición al Tártaro. Otra denominación en la mitología griega para la región de los Campos o Llanuras Eliseanas es la de islas Afortunadas o de los Bienaventurados.

     A estos campos se llegaba atravesando las aguas del río Aqueronte, el inframundo y más allá del río Lete. Se decía que los dioses descansaban en estas praderas. En este lugar de paz no se conocía la muerte; pero, algunos mitos incluyen la oportunidad de regresar al mundo de los vivos, cosa que no muchos hacían. Se decía que los únicos capaces de enviar a los mortales a estos campos eran los dioses, o bien uno de ellos; pero las leyes de los Campos Eliseos varían en distintos textos clásicos. En algunos, el lugar lo gobernaba como señor absoluto Hades, el dios del inframundo.

     Otros autores, que consideran que Crono permaneció en el Tártaro durante toda la eternidad, ponen como juez del lugar a Radamantis.
Fuente: Wikipedia

miércoles, 30 de agosto de 2017

MODGUD

     En la mitología nórdica, Móðguðr (Modgud) era una jotun guardiana del puente Gjallarbrú sobre el río Gjöll, el más cercano a las puertas del infierno. 

     Ella permitía cruzar a los que recién habían muerto, luego de interrogarles sobre su nombre y su asunto. Hermóðr debió enfrentarse a ella cuando viajó al infierno, en un intento de rescatar a Baldr.

Fuente: Wikipedia

domingo, 9 de julio de 2017

MORTA

     En la mitología romana, Morta, era la tercera de las tres Parcas. Determina la muerte de las personas; es quien corta el hilo de cada una de las vidas humanas. 

     Se relaciona con la concepción romana del destino de la mitología griega, las Moiras. Su padre es el dios Júpiter y su madre la diosa de la oscuridad, Nox (Nix, para los griegos). En la mitología griega corresponde a Átropos.

     Los romanos identificaron las Parcas con las Moiras griegas (hijas de Zeus y Temis), también las llamaron la tría Fata, las tres hadas o los tres destinos, representando Nona el nacimiento, Décima el matrimonio y Morta la muerte.
Fuente: Wikipedia

miércoles, 5 de julio de 2017

PRADOS ASFÓDELOS

     En la mitología griega los Prados Asfódelos o Campos de Asfódelos son una región del viejo inframundo donde indistintamente las almas ordinarias eran enviadas después de su muerte.

     El Hades, está dividido en dos regiones principales: el Érebo y el Tártaro. El Érebo es la primera entrada de los muertos al inframundo. Caronte ayudaba a los muertos a cruzar la laguna Estigia llegando así al Tártaro. El Hades es la zona del inframundo donde los muertos deben pasar toda la eternidad, siendo enviados al lugar para el cual hayan sido juzgados. El Hades está dividido en tres subsecciones: los Prados Asfódelos, el Erebo y el Tártaro. El Tártaro es el lugar donde las almas malvadas y traicioneras son enviadas para sufrir horribles castigos eternamente.

     Los Campos de Asfódelos eran el lugar donde reposaban las almas de aquellos que tuvieron una vida equilibrada. Era una llanura de flores asfódelas, que también era la comida favorita de los muertos. Se describe como un lugar fantasmal, mucho más precario a la vida en la Tierra. Algunos relatos lo describen como una tierra neutral. Es decir, sus habitantes no son ni buenos ni malos, y realizan sus monótonas tareas diarias.

      Todos los residentes beben agua del río Lete antes de entrar a los campos, perdiendo así sus identidades y convirtiéndose en seres sin consciencia. Este último punto, representa una visión negativa sobre la vida después de la muerte en estos campos, y probablemente se usaba para persuadir la población griega a alistarse en el ejército, en contraposición a la rutina e inactividad diaria del civil. De hecho, aquellos que empuñaban armas en vida pensaban que reposarían eternamente en los Campos Elíseos tras su muerte.
Fuente: Wikipedia

domingo, 25 de junio de 2017

ANUBIS

     Anubis es el dios de la muerte del antiguo Egipto, maestro de las necrópolis y patrón de embalsamadores, representado como un gran cánido negro acostado sobre su estómago, probablemente un chacal o un perro salvaje, o como un hombre con cabeza de perro. Probablemente, la forma canina del dios fue inspirado por los antiguos egipcios por el comportamiento de los caninos, a menudo carroñeros paseando por la noche en los cementerios en busca de cadáveres.

     Anubis era el antiguo dios de la Duat. Relacionado no sólo con la muerte, también con la resurrección después de ella, y era pintado en color negro, color que representa la fertilidad.

     Cuando Osiris subió al poder en la Duat, Anubis tomó un papel secundario, limitándose a embalsamar los cuerpos de los faraones, guiarlos a la necrópolis y cuidarla con su vida. Los sacerdotes de Anubis usaban unas máscaras rituales con su figura en la ceremonia de embalsamamiento del faraón. También Anubis era el encargado de vigilar, junto a Horus, la balanza en la que se pesaban los corazones de los difuntos durante el Juicio de Osiris.

     Según los Textos de las Pirámides su hija es Qebehut, la diosa que purificaba al difunto. En los Textos de los Sarcófagos, Bastet o Hesat, eran su madre. En otros textos era hijo de Ihet (diosa de la mitología de Esna); también de Ra y Neftis, de Seth y Neftis, de Sejmet-Isis y Osiris (en Menfis), o de Sopedu.

     Plutarco escribió que Anubis era hijo de Osiris y Neftis. Osiris, dejó embarazada a Neftis, la hermana de Isis, en vez de a su esposa. Porque Neftis se disfrazó de Isis, según otros textos. Así, Neftis engendró a Anubis.

     También Anubis es considerado el hijo ilegítimo de Seth, engendrado por Neftis. Seth decide asesinarlo al enterarse de su nacimiento, pero Neftis entregará el niño a Isis, la hermana y esposa de Osiris, quien lo protege y cría. Cuando Seth mata a Osiris, Anubis ayudará a Isis a resucitar al dios. Por esta razón Anubis era el encargado de embalsamar a los faraones, y guiarlos a la necrópolis.

     Una leyenda dice que después de que Seth diera muerte a Osiris, Isis con sus poderes mágicos evito la degradación y corrupción de su cuerpo hasta que llegó Anubis y realizó todo el ritual del embalsamamiento.

     Otra leyenda cuenta que un día Anubis se encuentra trabajando la tierra junto con su hermano Bata. Anubis envió a su hermano a por más semillas a su casa. Al llegar allí, se encontró con la esposa de Anubis que se le insinuó pero él la rechazó. Como venganza, esta, le contó a Anubis que su hermano había intentado violarla. Anubis fue tras su hermano, dispuesto a matarlo, pero Bata fue avisado y rezó a Ra, que se interpuso entre los dos hermanos, dando tiempo a Bata a que se explicara ante Anubis. Creyéndole, fue a buscar a su mujer y la mato.

     Más tarde Bata es engañado y traicionado por su propia mujer y los soldados del faraón. Anubis regresa al valle y lo encuentra muerto. Busca su corazón y cuando lo encuentra consigue devolverlo a la vida y se presenta de nuevo ante su esposa y el faraón. Al reconocerlo manda que sea sacrificado pero antes de su muerte dos gotas caen al suelo y se convierten en dos magníficas perseas. De nuevo la mujer sospechando que se trataba de Bata ordena que sean cortadas pero accidentalmente se traga una espina y queda embarazada. Tras la muerte del faraón da a luz a un niño que revela que en realidad es Bata y ordena la ejecución de su esposa.

Fuente: Wikipedia, http://www.tierraquebrada.com/

miércoles, 14 de junio de 2017

DÉCIMA

     Décima es, en la mitología romana, la segunda de las tres Parcas romanas, la primera es Nona y la tercera es Morta. 

     Décima, determina el futuro de las personas; es quien decide el largo del hilo de cada una de las vidas humanas. También representaba el matrimonio, cómo idea de lo que ocurre entre el nacimiento y la muerte.

     En la mitología griega, Décima corresponde a Láquesis; en la cual las Parcas, se denominan como las Moiras.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 5 de abril de 2017

COCITO

Dante y Virgilio en el Cocito, ilustración de Gustave Doré.
     En la mitología griega, el Cocito es un río del Hades, el país de los muertos, por cuyas orillas vagaban los que no podían pagar a Caronte, durante 100 años. Era un afluente del Aqueronte (o del Estigia, según la versión) y era alimentado por las lágrimas de los ladrones, los pecadores y de todos aquellos de mala conducta. Presumiblemente su padre era, como con los demás ríos, Océano.

    En la tradición romana, el Cocito se convirtió en el principal río del Hades.

     Según Dante en su Divina Comedia, el Cocito es un inmenso lago congelado, situado en el noveno círculo del Infierno. Aquí, según Dante, se castiga a los traidores, sepultados por el hielo y continuamente afectados por las frías ráfagas de viento producidas por las inmensas alas de Lucifer. Suenan las quejas de las almas que sufren continuamente torturadas por la picadura de las heladas, con extremidades y rostros congelados por el extremo frío.

     Cocito estaría dividido en cuatro zonas circulares concéntricas entre ellos:
  • La Caina, donde son castigados aquellos que traicionaron a sus familiares, enterrados en el hielo hasta el cuello; debe su nombre al personaje bíblico Caín.
  • La Antenora, donde son castigados los que traicionaron a su patria, enterrados hasta la cintura, con la parte superior del cuerpo expuesta a los vientos fríos infernales; debe su nombre al personaje Antenor de la Ilíada.
  • La Tolomea, donde son castigados los que traicionaron a sus huéspedes, eran recostados con la parte posterior del cuerpo sumergido en el hielo.
  • La Judeca, donde son castigados los que traicionaron a sus amos y benefactores, completamente inmersos en el hielo. Aquí se encuentra Lucifer, inmerso en una pequeña capa de hielo hasta la cintura. Estos lo describen cómo un enorme trifronte que, con su tremenda boca mastica continuamente en cuestión de segundos a los tres mayores traidores de la historia: Cayo Casio Longino y Marco Junio Bruto, traidores del César y, en la boca central Judas Iscariote, el traidor de Jesús.
Fuente: Wikipedia


martes, 28 de marzo de 2017

DÍSIR

     En la mitología nórdica las dísir son una colectividad de seres divinos femeninos de quienes poco se sabe con certeza, excepto que son mencionados en concurrencia con la muerte y el fallecimiento. 

     Algunos textos, dan a entender que, dentro de las dísir se encontraban las valquirias y las nornas, sobre todo Skuld que cumplía el rol de una Valquiria y una Norna, por su relación con la muerte y el proceso de esta.

     Otros cuentan que, las dísir tenían un papel de protectoras, comandadas por Freyja. Muchos relatos las demuestran como defensoras de ciertos personajes históricos, que se muestran a estos cuando están en un peligro inminente y tratando de disuadirlos o advertirlos.  Una característica curiosa es que podían formar grupos numerosos.

miércoles, 1 de marzo de 2017

NONA

     Nona, en la mitología romana, era la diosa del embarazo que presidía el nacimiento, la más joven de las tres Parcas (las Moiras en la mitología griega y las Nornas en la mitología germana), personificaciones del destino de cada mortal e inmorta, e incluso Júpiter las temía.

     Su equivalente en la mitología griega es Cloto. Como la primera de las tres Parcas, era quien hilaba los hilos de la vida con su rueca, decidiendo el momento del nacimiento de una persona. Se llamaba así por su significado del "noveno" mes de una mujer embarazada, cuando su hijo debía nacer.

     Nona determinaba la esperanza de vida de una persona en el día de la purificación, es decir, el día en que se elegía el nombre del niño, que se producía en el noveno día después de su nacimiento en el caso de un varón y en el octavo día para una mujer.

     En su conjunto, Nona, junto a sus hermanas parcas, Décima y Morta controlaban el hilo metafórico de la vida.

Fuente: Wikipedia

TÁRTARO

     En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que el Hades. 

     En su Teogonía, Hesíodo cuenta que Tártaro era una de las deidades primordiales, junto con Caos, Gea y Eros, y padre de Tifón con Gea. 

     En la Ilíada, Zeus dice que el Tártaro está «tan por debajo del Hades como la tierra lo está del cielo». Al ser un lugar tan alejado del sol y tan profundo en la tierra, está rodeado por tres capas de noche, que rodean un muro de bronce que a su vez abarca el Tártaro. Es un pozo húmedo, frío y desgraciado hundido en la tenebrosa oscuridad. Es uno de los objetos primordiales, junto con el Caos, Gea y Eros, que surgieron en el universo.

     Mientras que, el Hades es el hogar de los muertos, el Tártaro tiene además una serie de habitantes. Cuando Cronos, tomó el poder encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Zeus los liberó para que le ayudasen en su lucha con los Titanes. Los dioses del Olimpo terminaron derrotándolos y arrojaron al Tártaro a muchos de ellos (Atlas, Crono, Epimeteo, Metis, Menecio y Prometeo son algunos de los que no fueron encerrados). En el Tártaro los prisioneros eran guardados por gigantes, cada uno con 50 enormes cabezas y 100 fuertes brazos, llamados Hecatónquiros. Más tarde, cuando Zeus venció al monstruo Tifón, hijo de Tártaro y Gea, también lo arrojó al mismo pozo.

     Más tarde, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecúa al crimen. Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso. También allí se encontraba Ixión, el primer humano que derramó sangre de un pariente. Hizo que su suegro cayese a un pozo lleno de carbones en llamas para evitar pagarle los regalos de boda. Su justo castigo fue pasar la eternidad girando en una rueda en llamas. Tántalo, que disfrutaba de la confianza de los dioses conversando y cenando con ellos, compartió la comida y los secretos de los dioses con sus amigos. Su fue sumergido hasta el cuello en agua fría, que desaparecía cada vez que intentaba saciar su sed, con suculentas uvas sobre él que subían fuera de su alcance cuando intentaba agarrarlas.

     Radamantis, Éaco y Minos eran los jueces de los muertos y decidían quiénes iban al Tártaro. Radamantis juzgaba las almas asiáticas, Éaco las europeas y Minos tenía el voto decisivo y juzgaba a los griegos.

     En la mitología romana, el Tártaro es el lugar a donde se enviaba a los pecadores. Virgilio lo describe en la Eneida como un lugar gigantesco, rodeado por el flamígero río Flegetonte y triples murallas para evitar que los pecadores escapen de él. Está guardado por una hidra con cincuenta enormes fauces negras, que se sentaba en una puerta protegida por columnas de diamante. Dentro, hay un castillo con anchas murallas y un alto torreón de hierro. Tisífone, la Furia que representaba la venganza, hace guardia en lo alto de este torreón, azotando un látigo. Dentro hay un pozo del que se dice que profundiza en la tierra el doble de la distancia que hay entre la tierra de los vivos y el Olimpo. En el fondo de este pozo están los Titanes, los Alóadas y otros muchos pecadores. Dentro del Tártaro hay muchos más pecadores, castigados de forma parecida a los de los mitos griegos.

Fuente: Wikipedia

sábado, 25 de febrero de 2017

PERSÉFONE

Perséfone, de Christian Friedrich Tieck
     Perséfone es hija de Zeus y Deméter (hija de Cronos y Rea, hermana de Zeus, y diosa de la fertilidad y el trigo). Aunque hay quien dice que era hija de Zeus y Estigia, una oceánide.

     Se la representa siempre joven con un ramo de narcisos o también sentada en un trono de ébano con una antorcha en la mano. Otras veces la encontramos en un carro tirado por caballos negros, junto a Hades. Su atributo es la granada.

     Es citada en las explicaciones de los procesos naturales, con el descenso y el regreso de la diosa provocando el cambio de estación. También era conocida como la terrible Reina de los muertos, cuyo nombre no era seguro pronunciar en voz alta y a la que se referían como «La Doncella».

     Deméter fue cortejada por los dioses Hermes, Ares, Apolo y Hefesto, pero ella los rechazó y alejó a su hija de la compañía de los dioses. Pero un día, Perséfone estaba cogiendo flores inocentemente con algunas ninfas (Atenea y Artemisa, según Homero, o Leucipe, o algunas Oceánides) en un campo en Enna cuando Hades apareció, emergiendo de una grieta del suelo, y se la llevó.

     Las ninfas fueron castigadas siendo transformadas en las Sirenas por no haber intervenido. La vida quedó paralizada mientras la desolada Deméter buscaba por todas partes a su hija perdida. Hécate había oído sus gritos y sugirió a Démeter hablar con Helios, el sol, que todo lo ve, para que le contase lo que había pasado.

     Finalmente, Zeus obligó a Hades a devolver a Perséfone, enviando a Hermes para rescatarla. La única condición que se puso para liberar a Perséfone fue que no probase bocado en todo el trayecto, pero Hades la engañó para que comiese semillas de granada, que la obligaban a volver cada año un mes por cada semilla. En algunas versiones, Ascálafo contaba a los demás dioses que Perséfone se había comido voluntariamente las semillas de granada.

El Rapto de Perséfone. Pedro Pablo Rubens (1577-1640)
     Cuando Deméter y su hija estaban juntas, la tierra florecía de vegetación. Pero durante seis meses al año, cuando Perséfone volvía a los infiernos, la tierra se convertía de nuevo en un erial estéril. Fue durante su viaje para rescatar a Perséfone del inframundo cuando Deméter reveló los misterios eleusinos (ritos de iniciación anuales al culto a las diosas Deméter y Perséfone). 

     En una versión alternativa, Hécate rescató a Perséfone. En la versión más antigua la temible diosa Perséfone era la propia Reina del Inframundo. En algunas versiones Deméter prohíbe a la tierra dar frutos, en otras está tan ocupada buscando a Perséfone que no se ocupa de ella, y en algunas la profundidad de su desesperación hace que nada crezca.

     Perséfone, como reina del Hades, sólo mostró clemencia una vez. Permitió que Orfeo se llevase a su esposa, Eurídice, de vuelta al mundo de los vivos con la condición de que ella caminase tras él y él nunca intentase mirarla a la cara hasta que estuviesen en la superficie. Orfeo accedió pero falló, al mirar atrás casi al final para asegurarse de que su esposa le seguía, y perdió a Eurídice para siempre.

     Perséfone también figura en la historia de Adonis, el consorte sirio de Afrodita. Cuando Adonis nació, Afrodita lo tomó bajo su protección y fue hechizada por su belleza sobrenatural. Afrodita se lo dio a Perséfone para que lo cuidara, pero ésta también quedó asombrada por su belleza y rehusó devolvérselo. La discusión entre las dos diosas fue resuelta por Zeus o Calíope, quien decidió que Adonis pasase cuatro meses con Afrodita, cuatro con Perséfone y los cuatro restantes del año solo.

     También departió con Psique cuando esta bajó al inframundo a buscar un cofrecito que Afrodita la había mandado a buscar.

     Cuando Hades persiguió a una ninfa llamada Mente, Perséfone la convirtió en una planta de menta.

     Perséfone era el objeto del cariño de Pirítoo. Su amigo Teseo y él prometieron casarse con sendas hijas de Zeus. Teseo escogió a Helena, la secuestró con la ayuda de Pirítoo y decidió retenerla hasta que tuviese la edad de casarse. Dejaron a Helena con la madre de Teseo, Etra, y viajaron al inframundo, reino de la elegida de Pirítoo, Perséfone, y del marido de ésta, Hades, quien fingió ofrecerles hospitalidad y preparó un banquete. Tan pronto como la pareja se sentó, las serpientes se enroscaron en torno a sus pies, atrapándolos. Teseo fue finalmente rescatado por Heracles.

     El matrimonio formado por Perséfone y Hades fue estéril. En cambio Perséfone fue seducida por su propio padre en forma de serpiente y tuvo un hijo: Zagreo, que fue asesinado por los Titanes bajos las ordenes de Hera. Un himno órfico hace a Perséfone madre de Melínoe, tras haber cohabitado con Zeus, y la Suda (enciclopedia bizantina) indica que Macaria era hija de Hades, aunque sin mencionar quien era su madre.

Fuentes: Wikipedia
                 http://mitosyleyendascr.com/ 
                http://elblogdegriego.blogspot.com.es/ 

viernes, 24 de febrero de 2017

INFRAMUNDO

     El Inframundo griego o Hades era el reino del dios Hades que estaban situados debajo de la tierra. Este reino tiene distintos aspectos, incluyéndose en él los prados Asfódelos, la morada de los muertos (que es conocido como el Érebo o el Báratro) y el Tártaro, que es donde están atrapados los monstruos y los titanes.

     En la Eneida de Virgilio es la obra que más describe el Inframundo, donde las distintas secciones de la tierra de los muertos son descritas como un todo. Los Himnos homéricos y el poeta lírico Píndaro introdujeron el reino paradisíaco de los Campos Elíseos donde eran enviados los muertos virtuosos.

     En la Odisea, el Inframundo se encuentra más allá del horizonte occidental. Odiseo llega allí en barco desde la isla de Circe, y luego continúa. Los fantasmas de los pretendientes son llevados por Hermes Psicopompo (el guía de los muertos) a través de los hoyos en la Tierra, más allá del río Océano y las puertas del Sol, hasta su destino final de descanso en el Hades.

     Varios cultos locales griegos afirmaban poseer entradas al inframundo y tenían rituales religiosos especiales asociados con ellas. Estas entradas fueron descritas por los antiguos escritores y geógrafos tales como Pausanias (viajero, geógrafo e historiador griego del siglo II) y Estrabón (geógrafo e historiador griego 63 a.C-24 .C).

    Los muertos entraban al inframundo cruzando el río Aqueronte en la barca conducida por Caronte, quien les cobraba un óbolo (una pequeña moneda). Los pobres y quienes no tenían amigos recorrían la pradera (de asfódelos), durante 100 años a la espera de poder cruzar el río.

     La otra orilla era vigilada por el Can Cerbero, el perro guardián de tres cabezas, quien cuidaba la puerta de entrada al Hades y se encargaba de que los espíritus de los muertos pudiesen entrar y que nadie saliera. Además, vigilaba que ninguna persona viva entrara al Hades.

     La primera región del Hades comprendía los Campos de Asfódelos, donde las almas de los héroes vagaban abatidas entre espíritus menores. Hermes conducía a los muertos ante un tribunal formado por Minos (rey de Creta), Éaco (rey de Egina) y el hermano de Minos, Radamantis. Cuando la sentencia se conocía, las almas ni virtuosas ni malvadas volvían a los Campos de Asfódelos, las impías o malas eran enviadas al Tártaro, y las heroicas o benditas iban al Elíseo.

     Entre los reinos que formaban el Inframundo griego se incluyen:
          -El gran foso del Tártaro consistía en una gran prisión fortificada rodeada por un río de fuego llamado Flegetonte. En un principio sirvió exclusivamente como prisión de los antiguos titanes pero luego pasó a ser el calabozo de las almas condenadas, entre las que se encontraban Ticio, Tántalo y Sísifo.
        -El territorio de los muertos, gobernado por el dios Hades, que también suele recibir el nombre de hogar o dominio de Hades, Érebo, los Campos de Asfódelos, Estigia y Aqueronte.
       -Las Islas de los Bienaventurados o Islas Elíseas gobernadas por Crono. Allí, residían tras su muerte, los grandes héroes míticos, como por ejemplo Aquiles, Diomedes y Peleo.
       -Los Campos Elíseos, gobernados por Radamantis, era para los muertos virtuosos. Sus habitantes tenían la posibilidad de regresar al mundo de los vivos, aunque no muchos lo hacían.

     Los cinco ríos del Hades eran Aqueronte (el río de la pena), Cocito (lamentos), Flegetonte (fuego), Lete (olvido) y Estigia (odio), que limita con los mundos superiores e inferiores.

     Aquí os dejo un ANEXO con los diferentes Inframundos en las diferentes mitologías, que iré desarrollando en próximas entradas al blog.

Fuente: Wikipedia

lunes, 20 de febrero de 2017

CACERÍA SALVAJE

     Mito del folclore europeo que se presentó en distintas formas en la zona norte, occidental y central del continente. En todos coinciden que es un grupo fantasmal de exploradores ataviados con indumentaria de caza y acompañados de caballos, perros rastreadores, etc., en una desenfrenada persecución a través de los cielos, a lo largo de la tierra o por encima de ella, en noches de tormenta, dejando un rastro de muerte y destrucción por donde pasa. Una vez terminada su orgía de maldad, vuelve al lugar al que pertenecen.

     Los cazadores eran muertos, almas perdidas, deidades o espíritus de ambos sexos, y podían estar liderados por una figura histórica o legendaria.

     Ha tenido diversos nombres a lo largo de todos los lugares y tiempos por donde ha pasado: Wilde Gjoad (Austria) Wild Hunt, Woden's Hunt (Odin´s Hunt), Wilde Jagd (Alemania), Herlathing (Inglaterra), Mesnee d'Hellequin o Mesnie Hellequin (norte de Francia), Cŵn Annwn (Gales); Cain's Hunt, Ghost Riders, Herod's Hunt, Gabriel's Hounds (Norteamérica), divoký hon o štvaní (Chequia), Dziki Gon o Dziki Łów (Polonia), Oskoreia o Åsgårdsreia (Noruega), Odens jakt y Vilda jakten (Suecia). divja jaga (Eslovenia); Caccia Morta y Caccia selvaggia (Italia); Estantigua o Estantiga (de Hoste Antica > Huestantigua) (Castilla); Hostia, Compaña y Santa Compaña (Galicia) y güestia (Asturias); en Cornualles se le llama también the devil's dandy dogs.

      La cacería salvaje era un presagio de alguna catástrofe, o, de la muerte de aquel que se encontrara con ella. Las personas que estuvieran en el camino y se toparan con la cacería podían elegir entre dos opciones: arrojarse al suelo y sentir cómo las gélidas patas de los animales le pisan la espalda, o dejarse llevar por la partida de caza, corriendo el riesgo de ser depositado lejos de su casa o morir durante la furiosa embestida de los personajes malvados y pasar a ser otro integrante más de la misma.

     El dios nórdico Odín, su caballo de ocho patas Sleipnir, fue asociado con la cacería salvaje en Escandinavia gracias a sus aspectos de berserke, junto con Frigg. Tanto es así, que en lugar de cacería salvaje, los escandinavos lo llamaron la Cacería de Odín.

Fuente: Wikipedia

domingo, 29 de enero de 2017

KER / KERES

     En la mitología griega, las Keres eran espíritus femeninos de la muerte. En algunos textos, Ker es la diosa de la muerte violenta. Según Hesíodo, las Keres eran hijas de Nix y, hermanas del Destino (las Moiras), la Condenación (Moros), la Muerte y el Sueño (Tánatos e Hipnos), la Discordia (Eris), la Vejez (Geras), la Venganza (Némesis), Caronte y otras personificaciones. Algunos también han dicho que las Keres eran hijas de Érebo y Nix. 

     Eran descritas como seres oscuros, con dientes y garras rechinantes, sedientos de sangre humana. Miles de keres acudían al campo de batalla, luchando entre ellas como buitres encima del cuerpo. En su hambre para sangre buscan llevar la muerte más allá de los límites de los destinos. Zeus y los otros dioses, sin embargo, podrían detenerlas en su curso o podrían alentarlas. Los dioses alejaban a los espíritus de muerte de sus protegidos en las batallas.

     Durante el festival conocido como Antesteria, que tenían lugar del undécimo al décimo tercer día del mes de Antesterión, octavo mes del calendario ático, que corresponde a finales de febrero y al principio de marzo, las Keres eran ahuyentadas. Sus equivalentes romanas eran Letum (‘muerte’) o las Tenebrae (‘sombras’).

     Se les menciona más tarde junto con las Erinias, las diosas que vengan los crímenes de hombres. También se dice que habían salido del frasco de Pandora para plagar la humanidad. Las brujas podrían convocar a Ker, a través del poder del mal de ojo, para trae la muerte a sus enemigos.

Fuentes: Wikipedia, https://arescronida.wordpress.com

lunes, 23 de enero de 2017

FATUM

     Fatum es, en la mitología romana, la personificación del destino, equivalente a la Ananké o Moira de la mitología griega.

     Fatum aparece en Roma como una potencia terrible y misteriosa que se impone a los propios dioses; vendría a ser la parte de felicidad o desgracia que le toca a cada ser, que le es asignada irrevocablemente y sin posibilidad de introducir cambio alguno. La historia del mundo sería como un texto escrito por un espíritu preexistente, cuyo dictamen determina el conjunto de los acontecimientos que necesariamente han de realizarse.

Fuentes: Wikipedia, Diccionario Espasa Mitlogía Griega y Romana.

lunes, 16 de enero de 2017

ÉREBO / SKOTOS

     En la mitología griega, Érebo o Skotos era un dios primordial, personificación de la oscuridad y la sombra. Se decía que sus densas nieblas de oscuridad rodeaban los bordes del mundo y llenaban los sombríos lugares subterráneos.

     Descendía del Caos según Higinio y Hesíodo, era también hermano de Nix, con la que tuvo a Éter y Hemera. La tradición órfica (corriente religiosa, relacionada con Orfeo) afirmaba que Érebo era hijo de Cronos y Ananké. Los autores latinos atribuyeron gran cantidad de descendientes a Érebo y Nix, como: Moros, Caronte, Eros, Eleos, Ptono, Geras y las Keres se contaban entre ellos.

    Nix arrastraba las oscuras nieblas de Érebo por los cielos llevando la noche al mundo, mientras Hemera las esparcía trayendo el día.

     Según las leyendas, Érebo era parte del Hades. Él era el lugar por donde los muertos tenían que pasar inmediatamente después de fallecer. Después Caronte los porteaba cruzando el río Aqueronte, y entraban al Tártaro, el verdadero inframundo. También se llamaba Érebo al lugar donde vivía Cerbero, el perro de tres cabezas.

Fuentes: Wikipedia
                http://sobregrecia.com/ 
                http://lienzos.blogspot.com.es/

domingo, 15 de enero de 2017

NIX, DIOSA DE LA NOCHE

     Al principio de los tiempos, sólo reinaba el Caos o la Nada. De él surgieron los dioses primordiales o primigenios: Gea (la Tierra), Eros (la fuerza de la Procreación), el Tártaro o Inframundo, Érebo o dios primordial de la Oscuridad y Nyx, la diosa de la Noche (los romanos la llamaban Nox).

     Según Hesíodo, Nyx era la responsable de la existencia de muchos de sus dioses más importantes. Con su hermano Érebo (Oscuridad), la Noche concibió a Éter (Puro brillo, Luminosidad) y Hemera (Día). Más tarde, por sí misma y sin intervención masculina, Nix engendró a Moros (Destino), Ker (Perdición), Tánatos (Muerte), Hipnos (Sueño), Geras (Vejez), Ezis (Angustia), Ápate (Engaño), Némesis (Castigo merecido), Eris (Discordia), Filotes (Amistad, Ternura), Momo (Burla), las Hespérides (Hijas de la Tarde), los Oniros (los Sueños), las Keres (Espíritus de la destrucción y muerte) y las Moiras (Destino), correspondiéndose estas dos últimas con Ker y Moros respectivamente.

     Los griegos creían que el día comenzaba cuando Hermera salía del Tártaro a la superficie, sustituyendo a su madre Nyx, y que la noche llegaba cuando la hija regresaba al Inframundo y volvía a ser sustituída por la madre.
   
     Una mayoría de sus hijos eran maléficos y oscuros. Los griegos la describían como una bella mujer alada que conducía un carro, con un gran manto negro plagado de estrellas y acompañada de sus hijos Hipnos y Tánatos. Sus poderes excedían a los de cualquier otro Dios y su culto se llevaba a cabo en toda Grecia, mediante sacrificios de gallos y ovejas negras. Su animal sagrado era el búho y su planta simbólica, la adormidera.

     Nix merodea en el fondo de otros cultos. Por eso había una estatua llamada Noche en el templo de Artemisa en Éfeso. Los espartanos rendían culto al Sueño y a la Muerte, concebidos como gemelos, siendo la Noche su madre.

Fuentes: Wikipedia
               http://www.consultaespiritual.es/