viernes, 7 de junio de 2019

PRETO

     En la mitología griega, Preto, hijo de Abante y de Aglaya, es un rey de Tirinto.

     Tenía un hermano gemelo, Acrisio, con quien se peleaba ya desde que ambos estaban en el vientre de su madre, hasta disputarse el control del valle de la Argólida. Acrisio expulsó a Preto de Argos y este se marchó a Licia, donde se casó con la hija del rey. Con ayuda de un ejército licio conquistó Tirinto y reinó en esta ciudad.

     Preto implantó del culto de Dioniso. Sus hijas, las Prétides, se opusieron al culto, y el dios las hizo enloquecer (en otra versión, fue Hera). Las Prétides acabaron vagando por el campo mugiendo cual vacas, hasta que Preto llamó al adivino Melampo para que las curase. A cambio, Preto tuvo que dividir su reino con el adivino y con Biante, hermano de este.

     Cuando Belerofonte, involuntariamente mató a su hermano, abandonó Corinto y se dirigió como suplicante, para purificarse a la corte de Preto, quien lo acogió como huésped y lo purificó. La esposa del rey, llamada Estenebea o Antea se enamoró de él y trató de seducirlo, pero Belerofonte se negó a sus deseos.

     Estenebea, ofendida, lo acusó de intentar seducirla o violarla. Preto se puso furioso, pero no queriendo faltar a las sagradas leyes de la hospitalidad con la muerte directa de un huésped, encargó a Belerofonte llevar una carta sellada de recomendación, según dice, a su suegro el rey Yóbates de Licia, padre de Estenebea. En la carta, en realidad, le pedía a Yóbates que diera muerte a Belerofonte, pero el rey licio no llegó a cumplir con lo que Preto le pidió, ya que envió a Belerofonte a luchar contra la Quimera, de donde salió vencedor.

      Acerca de su muerte, se cuenta que fue transformado en piedra por Perseo, que usó para ello la cabeza de Medusa, cuando este acudió en auxilio de su abuelo Acrisio puesto que Preto lo tenía sitiado en Argos.

Fuente: Wikipedia