domingo, 17 de noviembre de 2019

POMONA

Pomona y Vertumno, de Pedro Pablo Rubens
     En la mitología romana, Pomona era, la diosa de la fruta, de los árboles frutales, los jardines y las huertas. El cuchillo de podar, o la hoz, fueron sus atributos. Detestaba la naturaleza salvaje y prefería los jardines cuidados: ninguna deidad conocía como ella el arte de su cultivo y el de los árboles frutales. Pomona no sentía ninguna atracción por los hombres, a pesar de ser requerida por todos los dioses campestres.

     Le fue dedicado un bosque sagrado llamado Pomonal, muy cerca del actual Castel Porziano.​ El culto de la diosa estaba a cargo de un flamine (sacerdote) menor, el flamen pomonalis, que en el orden sacerdotal era el menos importante de todos. No tenía ninguna festividad, pero según el poeta Ausonio, Pomona tenía en tutela el mes de septiembre porque en él madura la fruta.

     Según Ovidio,​ Pomona habría sido asediada por varias divinidades de la selva, entra ellas los Sátiros, pero sólo el dios Vertumno la habría amado de veras, la habría cortejado largamente y al final se habría unido a ella.

     Pomona, aislada del mundo, solo consentía que algunas personas pudieran acercársele. Al principio, rechazó incluso recibir a Vertumno, pero acaba por ceder a sus pretensiones. Éste se valió de un ardid para acercarse y hablarle: disfrazado como una vieja mujer, fue a felicitarla por las frutas de sus árboles y la abrazó de buen corazón. Entonces, le mostró un olmo enlazado por una vid y comenzó a defender la causa del amor. Luego, le contó la historia de amor de Anaxárete:

     "Anaxárete era una muchacha chipriota de la sangre real de Teucro Telamónida que fue amada por el joven humilde Ifis; tanto así que éste acabó ahorcándose a la puerta de su casa por el dolor que sentía del rechazo de la princesa. Antes de exhalar su último aliento pidió venganza a los dioses y una fama inmensa. Afrodita, para complacerlo, transformó a Anaxárate en una estatua de piedra mientras estaba observando por curiosidad los funerales del desgraciado muchacho, la cual todavía se ve en uno de sus templos: se la conoce con el nombre de la Contemplante."

     Al fin, viendo a Pomona fascinada por la historia, Vertumno le mostró su verdadero rostro, resplandeciente de juventud y salud. Pomona no pudo resistirse y aceptó su amor.

     La tradición latina común sostiene sin embargo que Pomona habría estado también en compañía de Pico.

Fuente: Wikipedia