domingo, 3 de noviembre de 2019

LATINO / LATINUS

     En la mitología greorromana, Latino es el héroe epónimo de los latinos. Su genealogía e historia son confusas, dependiendo de la fuente que lo cite.

     La tradición helénica lo presenta en la Teogonía de Hesíodo como un hijo de Odiseo y Circe que reinó sobre los tirsenos o etruscos con sus hermanos Agrio y Telégono, pero otros autores lo suponen hijo de Odiseo y Calipso y hermano de los gemelos Nausítoo y Nausínoo. Según otra versión, Latino es hijo de Telémaco y Circe.

    También es mencionado como hijo de Pandora y hermano de Grecos; aunque, de conformidad con Hesiodo, Grecos tuvo tres hermanos: Héleno, Magnes y Macedón, el primero de los cuales vendría a ser el padre de Doro, Juto y Eolo. Su madre Pandora fue hija de Deucalión y Pirra.

      Por la parte romana, existen dos tradiciones distintas: según una, sus padres serían el profeta Fauno, rey de Laurentia, y la ninfa Marica; ambos serían posteriormente divinizados.

      La otra versión lo relaciona con Hércules. Cuando Heracles regresó del país de Gerión, trajo consigo una joven hiperbórea (región situada en las tierras septentrionales al norte de Tarcia) que había recibido de su padre como rehén. A su paso por Italia, la dio en matrimonio a Fauno. Esta joven se llamaba Palanto, considerada entonces como la epónima del Palatino o Palanteo: la primera Roma, fundada por Evandro. Al casarse con Fauno, Palanto, que se había unido a Hércules, estaba encinta, y tuvo un hijo que fue el rey Latino.

     Una variante de la leyenda sostiene que Latino era hijo de Heracles y la viuda de Fauno o su hija Bona Dea. También se le hace hijo de Evandro, a quien el héroe Heracles salvó de un tributo pendiente con los etruscos; y, también, del monstruo Caco.

     La esposa de Latino fue Amata; y su hija, Lavinia.

     Según las distintas versiones, apoyó a Eneas o luchó contra él. Los autores se ponen más de acuerdo en que Eneas se casó en segundas nupcias con Lavinia, en cuyo honor fundo la ciudad de Lavinio, y heredó el reino de Latino.

     En otra, acogió a Eneas, se relata que Latino recibió en sus dominios al ejército de exiliados troyanos, les permitió establecese en el Lacio y les cedió un terreno. Latino además ofreció la mano de su hija Lavinia a Eneas. Pero los troyanos, al parecer, efectuaron incursiones de pillaje en los territorios circundantes, hasta el extremo de que Latino, para detenerlos, se alió con el rey de los rútulos: Turno. En una batalla decisiva, perecieron Turno y Latino, la capital de los aborígenes, que, según esta versión se llamaba Laurolavinium, fue tomada, y Eneas pasó a ocupar el trono. Los dos pueblos, los aborígenes y los inmigrantes troyanos, se unieron en uno solo que, en memoria del rey, adoptó la denominación de Latino.

     En la leyenda que dice que Latino combatió a Eneas, éste tocó la costa latina dos años después de la toma de Troya, y comenzó a edificar una ciudad. Latino, que estaba ya en guerra contra los rútulos, acudió enseguida a la cabeza de un ejército para impedir que se instalase en su territorio. Al anochecer, llegó a las cercanías del campamento troyano, y al ver a los compañeros de Eneas armados a la manera griega y dispuestos en línea de batalla, decidió no entablar combate hasta el día siguiente. Durante la noche, en sus sueños, Latino y Eneas fueron invitados por sus respectivas divinidades a concertar un pacto. Así, a la mañana siguiente, quedó decidida la alianza. Los aborígenes cedieron parte de su territorio a los troyanos, y éstos, en pago, se comprometieron a ayudarlos contra los rútulos. Para sellar la alianza, Eneas se casó con Lavinia, pero este matrimonio hizo estallar la guerra con Turno, quien, en esta versión, no es un rútulo, sino, al parecer, un tirreno sobrino de la reina Amata. En el combate subsiguiente, murieron Latino y Turno, cuyo pueblo fue conquistado. Eneas, como esposo de Lavinia, fue nombrado rey de los aborígenes, que, junto a los troyanos, pasarían a llamase latinos.

     En la Eneida, Virgilio, Eneas es bien recibido por Latino, a quien los adivinos han aconsejado que por designio de Júpiter otorgue la mano de su hija a un héroe extranjero. Cuando los emisarios de Eneas llegan a su capital, el rey comprende que el oráculo debe cumplirse, y entonces ofrece al forastero la mano de Lavinia, que por entonces estaba comprometida con Turno, rey de los rútulos. La reina Amata, su tía, y Turno (persuadido por Juno) incitan a Latino a declarar la guerra a los troyanos, pero Turno se niega. Entonces, la propia Juno abre las puertas del templo de la guerra y Turno, subiendo a la ciudad, iza la bandera que llama a las armas. En la guerra que se desencadena, Latino se mantiene al margen, limitándose a mandar pedir a los troyanos una tregua para enterrar a los muertos, y a tratar de disuadir a Turno de su propósito de desafiar a Eneas en combate singular. A la muerte de Turno, Latino concierta la paz con los troyanos.

     Dos testimonios nos permiten conocer una leyenda según la cual el rey Latino desapareció durante una batalla librada contra el rey de Cere, Mezencio, y se convirtió en el dios Júpiter Latino, al que en la época histórica rendía culto la confederación latina en el monte Albano, que domina el Lago Nemi.

     Ascanio, el hijo de Eneas, fundó Alba Longa, y sería el primero de una larga lista de reyes, ya que fue abuelo de Rómulo y Remo. De la unión de troyanos y laurentinos nació el pueblo latino.

Fuente: Wikipedia