sábado, 18 de abril de 2020

IFICLO

     En la mitología griega, Ificlo es el hijo de Fílaco, rey de Fílacas, en Tesalia, (o según otras fuentes de Céfalo) y de Clímene, hija de Minias, y por tanto nieto de Deyón. Fue uno de los miembros de los Argonautas. Era famoso por su rapidez, de él se decía que podía correr sobre las aguas del mar sin hundirse o sobre un campo de trigo sin doblar las espigas.

      Ificlo era tío por parte de madre del propio Jasón, y se alista en el Argo con la promesa hecha a su hermana de cuidar de su sobrino. Su papel en la expedición pasa desapercibido. A veces es considerado el ganador de la carrera en los juegos funerarios celebrados en honor a Pelias.

     Melampo, cumpliendo una misión en nombre de su hermano Biante, estaba preso en Fílacas, cuando el rey queda impresionado por sus poderes. Entonces Fílaco se atreve a proponerle al adivino un trato: su libertad y una generosa recompensa si cura a su hijo Ificlo. El príncipe Ificlo, recientemente casado con Astíoque, es incapaz de darle nietos al rey y de garantizar la sucesión. Ificlo es impotente.

     Melampo acepta la propuesta, y utiliza sus poderes, que consisten en comprender el lenguaje de los animales. Gracias a unos buitres enviados por Apolo, Melampo pudo reconstruir la causa de la disfunción del pobre príncipe. Siendo Ificlo un niño había contemplado como su padre castraba carneros, luego descuidadamente el rey dejó el cuchillo ensangrentado cerca del niño, quien al verlo comenzó a chillar. Fílaco al darse cuenta cogió el cuchillo y lo arrojó contra un árbol donde quedó clavado y olvidado durante años. Ificlo creció traumatizado por el recuerdo e imposibilitado de mantener relaciones sexuales.

     Los mismos buitres dieron la solución: desclavar el cuchillo prácticamente cubierto por el árbol, raspar la sangre de carnero, y preparar con ella una infusión. Ificlo se bebió el inmundo brebaje, y éste surtió efecto, pues Astíoque engendró a Protesilao, y a Podarces, quienes luego serán caudillos en la Guerra de Troya.