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jueves, 2 de abril de 2020

ANDROGEO

     En la mitología griega, Androgeo era el hijo de Minos y de Pasífae o Creta.

     Era un gran atleta en todos los ejercicios. Llegó a Atenas para participar en los juegos de las Panateneas (festividad dedicada a Atenea) y venció a todos sus competidores. Envidioso, Egeo, rey de Atenas y padre putativo de Teseo, le invitó a que fuera a matar al toro de Maratón. El joven aceptó pero fue muerto por la bestia. A causa de ello, Minos invadió el Ática y, tras vencer en la contienda, impuso a Atenas en tributo a su hijo a la contienda de siete jóvenes y siete muchachas que debían ser inmolados al Minotauro del laberinto de Creta.

     Existen algunas versiones alternativas de la muerte de Androgeo: algunos afirmaban que murió mientras se encaminaba a Tebas para participar en los juegos en honor de Layo.​ Otra tradición decía que había muerto durante la guerra que hubo entre los cretenses y los atenienses.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 18 de marzo de 2020

ÍCARO

     En la mitología griega, Ícaro es hijo del arquitecto Dédalo, constructor del laberinto de Creta (donde fue encerrado el minotauro), y de una esclava llamada Náucrate.​

     Ícaro estaba retenido junto a su padre, Dédalo, en la isla de Creta por el rey de la isla, llamado Minos.

     Dédalo decidió escapar de la isla, pero dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo se puso a trabajar para fabricar alas para él y su hijo, Ícaro. Enlazó plumas entre sí uniendo con hilo las plumas centrales y con cera las laterales, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro. Ícaro a veces corría a recoger del suelo las plumas que el viento se había llevado o ablandaba la cera.

     Cuando al fin terminó el trabajo, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo y suspendido en el aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera, y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados para volar, Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto porque el calor del sol derretiría la cera, ni demasiado bajo porque la espuma del mar mojaría las alas y no podría volar.

     Pasaron las islas de Samos, Delos, Paros, Lebintos y Calimna, entonces el muchacho comenzó a ascender. El ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y éstas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y lamentando amargamente sus artes, y, en su memoria, llamó Icaria a la tierra cercana al lugar del mar en el que Ícaro había caído.

     Dédalo llegó sano y salvo a Sicilia, donde quedó bajo la protección del rey Cócalo.​ Allí construyó un templo a Apolo en el que colgó sus alas como ofrenda al dios.

     Pausanias cuenta que ambos huían de Creta en pequeñas barcas, para lo cual Dédalo inventa la vela, desconocido hasta entonces para los hombres. Ícaro, navegante torpe, naufragó frente a la costa de Samos, en cuyas orillas se encontró su cuerpo. Heracles le dio sepultura en esa tierra, que desde entonces se llama Icaria, y el mar que está junto a ella recibió el nombre de mar Icario.

Fuente: Wikipedia

jueves, 5 de marzo de 2020

DÉDALO

Dédalo e Ícaro, de Pyotr Ivanovich Sokolov
     En la mitología griega, Dédalo, hijo de Eupálamo y Alcipe, era un arquitecto y artesano muy hábil, famoso por haber construido el laberinto de Creta. Dédalo tuvo dos hijos: Ícaro y Yápige.

     Su hermana había dejado a su hijo Pérdix a su cargo para que aprendiese las artes mecánicas. El muchacho era un alumno capaz y dio sorprendentes muestras de ingenio. Caminando por la playa encontró una espina de pescado. Imitándola, tomó un pedazo de hierro y lo cortó en el borde, inventando así la sierra. Unió dos trozos de hierro por un extremo con un remache y afiló los extremos opuestos, haciendo así un compás. Dédalo tenía tanta envidia de los logros de su sobrino que cuando un día estaban juntos en lo alto del templo de Atenea en la Acrópolis de Atenas, aprovechó la oportunidad y lo empujó. Pero la diosa, que favorece al ingenio, le vio caer y cambió su destino transformándole en un pájaro bautizado con su nombre, la perdiz. Este pájaro no hace su nido en los árboles ni vuela alto, sino que anida en los setos y evita los lugares elevados, consciente de su caída. Por este crimen Dédalo fue juzgado y desterrado.

     Se dirigió entonces a Creta, el reino de Minos donde se puso al servicio del monarca. Uno de sus cometidos fue la creación de Talos, un gigante animado de bronce que defendía la isla de las invasiones.

     Según Homero, Dédalo también construyó una amplia pista de baile para Ariadna,​ hija del rey. Poseidón se había irritado con Minos por no cumplir la promesa de sacrificarle el mejor de sus toros y en consecuencia provocó que Pasífae la esposa de Minos, se apasionara por el animal. La reina pidió a Dédalo que la ayudase a satisfacer sus deseos y el artesano construyó una vaca hueca de madera donde se ubicó Pasífae en posición supina. El Toro cubrió a la reina, quien nueve meses después dio a luz al Minotauro, a quien se llamó; Asterión. Por orden de Minos, Dédalo construyó el laberinto.​ Minos encerró a Dédalo con su hijo Ícaro (quien tenía por madre a Náucrate, una esclava de Minos) en el mismo edificio. El motivo del encierro fue la colaboración de Dédalo en la fuga de Teseo del laberinto.

     Dédalo deseaba escapar de su prisión, pero no podía abandonar la isla por mar, ya que el rey mantenía una estrecha vigilancia sobre todos los navíos del mar Egeo. Dado que Minos controlaba la tierra y el mar, Dédalo decidió huir por aire. Así, él y más gente puso manos a la obra para fabricar alas para él y su hijo. Recolectó plumas de diferentes tamaños, ató las más grandes con hilo y las más pequeñas con cera, y le dio al conjunto la suave curvatura de las alas de un pájaro.

     Cuando terminó, Dédalo batió sus alas y se halló subiendo al aire. Equipó entonces a su hijo de la misma manera y le enseñó cómo volar. Cuando ambos estuvieron preparados; Dédalo advirtió a Ícaro que no volase demasiado alto para que el calor del sol no derritiese la cera, ni demasiado bajo para evitar que la espuma del mar mojara las alas impidiéndole volar. Después de este consejo, ambos batieron sus alas y huyeron volando del laberinto.

     Pasaron sobre Delos y Paros. Cuando sobrevolaban el mar, Ícaro comenzó a ascender cada vez más hasta que el ardiente sol ablandó la cera que mantenía unidas las plumas y estas se despegaron. Ícaro agitó sus brazos, pero no quedaban suficientes plumas para sostenerlo en el aire y cayó al mar. Su padre lloró y llamó Icaria a la isla cercana en memoria de su hijo. Se cuenta que, mientras Dédalo enterraba a su hijo, escuchó el canto alegre de la perdiz en la que Atenea había transformado a su sobrino.

     Finalmente, Dédalo llegó a Sicilia y se puso bajo la protección del rey Cócalo, de Cámico donde construyó un templo dedicado a Apolo en el cual colgó sus alas como ofrenda.

     Mientras tanto, Minos buscaba a Dédalo de isla en isla; para dar con él, proponía a sus anfitriones el siguiente desafío: había que enhebrar un hilo a través de las circunvoluciones de una caracola espiral. Al arribar a Cámicos, Minos invitó a Cócalo a resolver el acertijo. Este, como el rey de Creta esperaba, solicitó la ayuda de Dédalo, quien ató el hilo a una hormiga la cual recorrió todo el interior de la concha, previamente untada con miel, enhebrándola completamente. Minos supo entonces que sólo Dédalo era capaz de idear esa solución y exigió que le fuese entregado. Cócalo prometió hacerlo pero antes convenció a su huésped para que tomara un baño caliente. Por consejo del rey, o del propio Dédalo, las hijas del soberano quemaron a Minos con agua hirviendo. Los cretenses de la flota, sin su rey, decidieron no retornar a Creta y se establecieron en Yapigia.

     Dédalo dio su nombrea cualquier artesano griego y a muchos artilugios griegos que representaban hábiles técnicas. En Platea (Beocia) había un festival, las Dédalas menores, en la que se derribaba un roble del que se tallaba una imagen que se vestía con ropas nupciales y que se llevaba en una carreta tirada por bueyes con una mujer que hacía de novia hasta el río Asopo. La figura se llamaba dédala y el arcaico ritual se explicaba con un mito: Hera, enfadada, había abandonado a Zeus y este, para lograr que volviese, anunció que iba a casarse y vistió un muñeco para imitar una novia. Hera se unió a la procesión de la boda, rasgó el velo de la falsa novia y, al descubrir el ardid, se reconcilió con su marido. Las imágenes se guardaban tras cada fiesta, y cada sesenta años un gran número de ellas se llevaban en procesión a lo alto del monte Citerón, donde se construía un altar de madera y se quemaban junto con animales y el propio altar.

Fuente: Wikipedia

martes, 3 de diciembre de 2019

TESEO


     En la mitología griega, Teseo es un rey de Atenas, hijo de Etra y Egeo, aunque según otra tradición su padre fue Poseidón.

     El rey Egeo, que no había tenido descendencia con su esposa, consultó al oráculo de Delfos, que le respondió: "No abras tu odre hasta que regreses a Atenas".

     No entendió el oráculo, pero Piteo, rey de Trecén y padre de Etra, sí lo entendió. El oráculo había querido decir que si llegaba a Atenas sin haber hecho el amor, la primera mujer con la que yaciera tendría un heredero suyo. Como Piteo deseaba que su hija diera a luz al heredero del trono ateniense, emborrachó a Egeo, y así consiguió que fecundara a Etra.

     En la noche en la que quedó embarazada, se creía que también Poseidón la había poseído. El dios la sorprendió en la isla de Esferia, a donde había ido, debido a un sueño, con el propósito de ofrecer libaciones sobre la tumba de Esfero. Etra dedicó por ello en la isla un templo a Atenea Apaturia y llamó a la isla Hiera en lugar de Esferia, introduciendo también entre las doncellas de Trecén la costumbre de dedicar sus zónulas (fajas) a Atenea Apaturia en el día de su matrimonio. Según Plutarco, Piteo difundió esta versión sólo para que Teseo fuese considerado hijo de Poseidón, que era muy reverenciado en su tierra. Egeo regresó a Atenas y Etra crió a su hijo en Trecén.

     Tras la concepción de Teseo, Egeo, por temor a los Palántidas, sus sobrinos, que querían el trono, decidió que su hijo no pasara la niñez con él y escondió su espada y sus sandalias bajo una roca que el niño no debía mover hasta que fuera lo suficientemente fuerte. Así que la infancia de Teseo transcurrió en compañía de su madre y su abuelo en la ciudad de Trecén. Cuando cumplió los dieciséis años su madre le reveló el secreto de su paternidad y llegado a esta edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y envainar la espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo del rey.

     Teseo, decidió dirigirse a Atenas en solitario para conocer a su padre sin temer los peligros que podía entrañar el viaje. Al contrario, deseaba emular las hazañas de su admirado Heracles, a quien le unirá una buena amistad.

     El primero en experimentar su valor fue el gigante Perifetes, hijo de Hefesto, un salteador de caminos, que dominaba a la perfección una enorme maza de bronce con la que mataba a los viajeros: la misma maza que tan útil le sería a Teseo en el futuro, pues se quedó con ella tras darle muerte.

     Otro de los gigantes bandidos a los que debió enfrentarse en su trayecto fue Sinis, que doblaba dos pinos próximos, ataba las copas entre sí y un brazo de su víctima a cada una de ellas. Luego soltaba los árboles que, al enderezarse violentamente, desgarraban el cuerpo del desgraciado. Teseo, después de acabar con Sinis de la misma manera en que él asesinaba a sus víctimas, mantuvo relaciones con su hija Perigune de quien tuvo un hijo: Melanipo.

     Después se enfrentó a Esciro, hijo de Pélope y descendiente de Tántalo, quien obligaba a los viajeros a lavarle los pies en el mar. De una brutal patada, los arrojaba al mar donde una enorme tortuga al servicio de Hades los devoraba. Teseo se negó y cogiéndolo por los pies lo lanzó al mar.

     Cerca del pueblo de Eleusis, un bandido llamado Cerción retaba a los viajeros a luchar con él en un duelo desigual y nadie lo vencía. Solo Teseo lo hizo, levantándolo y arrojándolo mortalmente contra el suelo.

     Cerca vivía otro gigante, Procustes, un posadero bandido que tenía el hábito de ofrecer a los viajeros un lecho especial. Primero los seducía, los ataba a la cama y amordazaba; en ella daba entonces comienzo a una atroz tortura. A los altos los metía en una cama pequeña y les cortaba los piernas y cabeza que sobraban. A los más pequeños los metía en una cama grande y les estiraba brazos y piernas con cuerdas y a martillazos. Teseo lo mató de la misma forma en que él mató a sus víctimas. También mató a la Cerda de Cromio, hija de Tifón y Equidna.

     Teseo continuó su viaje y llegó a Atenas, pero se encontró con un inconveniente: su padre se había casado con Medea, la que había sido esposa de Jasón. Tuvieron un hijo al que habían llamado Medo.

     Teseo decidió esperar un poco antes de darse a conocer. Pero Medea, que era hechicera, lo reconoció y vio en él un peligro para que su hijo accediera al trono de Atenas. Así que trazó un plan. El joven había acudido al palacio de incógnito precisamente para evitar los ardides de su madrastra, lo que aprovechó esta para convencer a Egeo de que el recién llegado era un traidor. El rey se dispuso entonces a deshacerse de él ordenándole luchar contra el toro de Maratón.

     Derrotó a la bestia y fue invitado a un banquete en el palacio. Egeo puso veneno que le había dado Medea en la copa del muchacho pero la casualidad salvó su vida. Para cortar la carne, Teseo sacó la espada que le había dado su madre. Entonces Egeo reconoció el arma, comprendió lo que ocurría y arrebató a su hijo la copa de los labios. Habiendo fracasado en su empresa, Medea decidió huir con su hijo o fue expulsada por su esposo.

     Teseo fue reconocido como hijo y sucesor del rey, lo que provocó la rebelión de los hijos de Palante, hermano de Egeo, los Palántidas, ya que uno de ellos habría sido el sucesor. Teseo, haciendo alarde de su astucia militar, consiguió acorralar a sus adversarios y dar muerte a gran parte de ellos, y los restantes se dieron a la fuga.

     Atenas debía enviar un tributo al rey Minos de Creta, que consistía en el sacrificio de siete doncellas y siete jóvenes, que serían devorados por el Minotauro, y que fue una condición impuesta tras la expedición militar de Minos contra Atenas para vengar la muerte de Androgeo. Teseo se presentó voluntariamente en el tercer envío ante su padre para poder enfrentarse al Minotauro.

     Las naves en las que iban a viajar las personas ofrendadas llevaban velas negras como señal de luto, pero el rey pidió a Teseo que si regresaba vencedor, no olvidase cambiarlas por velas blancas, para que supiera, aún antes de que llegase a puerto, que estaba vivo. Teseo se lo prometió.

     Durante la travesía, Minos, que iba también en la expedición, se enamoró de una joven llamada Eribea o Peribea, según las fuentes. Minos quiso unirse a ella por la fuerza y Teseo se le opuso. Minos indicó a Teseo su filiación divina, y obtuvo de su padre Zeus truenos y relámpagos. Teseo replicó que él también tenía filiación divina, puesto que en realidad era hijo de Poseidón. Para probar esta filiación, Teseo tuvo que tirarse al agua y encontrar un anillo de oro que el rey Minos había arrojado al mar. Teseo, en el mar, fue conducido por delfines a presencia de Anfítrite, esposa de Poseidón, que le dio el anillo y una corona.

     Al llegar a Creta, la princesa Ariadna se enamoró de él y propuso a Teseo ayudarle a derrotar a su hermano (el Minotauro) a cambio de que se la llevara con él de vuelta a Atenas y la convirtiera en su esposa. Teseo aceptó.

     La ayuda de Ariadna consistió en dar a Teseo un ovillo de hilo que este ató por uno de los extremos a la puerta del laberinto. Otra versión indica que la ayuda de Ariadna consistió en una corona que emitía un resplandor y que le había dado Dioniso como regalo de boda o bien que podría ser la misma corona que le había regalado Anfítrite durante el viaje a Creta.

     Así Teseo entró en el laberinto hasta encontrarse con el Minotauro, al que dio muerte a puñetazos. A continuación recogió el hilo y así pudo salir del laberinto e inmediatamente, acompañado por el resto de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a Atenas, tras hundir los barcos cretenses para impedir una posible persecución.

     Durante el viaje de vuelta, Teseo decidió desembarcar en la isla de Naxos o en otra isla llamada Día y de allí volvió a partir sin la presencia de Ariadna. El motivo de este abandono es controvertido: algunas versiones señalan que Teseo la abandonó por su propia voluntad, otros dicen que fue por orden de los dioses para que esta pudiera casarse con Dioniso.

     Al divisar la galera desde el puerto de El Pireo en Atenas, el rey Egeo vio las velas negras puesto que Teseo había olvidado cambiarlas por velas blancas y, creyendo que su hijo había muerto, se suicidó lanzándose al mar, que a partir de entonces recibió el nombre de mar Egeo.

     Teseo, a partir de entonces, heredó el trono de Atenas y años después se casaría con una hermana de Ariadna llamada Fedra.

     Después de que Heracles obtuviese en uno de sus doce trabajos el cinturón de la amazona Hipólita, Teseo, que participó en la expedición, secuestró a una amazona llamada Antíope, o bien Melanipa o bien Hipólita. Las amazonas atacaron entonces Atenas para rescatar a la raptada, pero fueron derrotadas por los atenienses, muriendo en algunas versiones la amazona raptada durante el ataque.

     Teseo se casó con Antíope, con Melanipa o con Hipólita y tuvo un hijo llamado Hipólito. Pero después terminaría casándose con Fedra, tras haber abandonado a su anterior esposa. En la versión en la que Teseo está casado con Hipólita y la abandona, esta intentó vengarse llevando a las amazonas a la boda de Teseo y Fedra con la intención de matar a todos, aunque fracasó al ser asesinada por los invitados de Teseo.

     Hipólito, el hijo que Teseo había tenido con la amazona, se distinguía por su pasión por la caza y las artes violentas. Veneraba a Artemisa, diosa virgen de la caza, y en cambio detestaba a la diosa Afrodita. La diosa, ofendida, suscitó una terrible pasión por el mismo en el corazón de Fedra. Estando Teseo ausente, Fedra se ofreció al casto joven, pero este la despreció. La mujer, despechada, se ahorcó dejando una nota inculpatoria en la que decía que Hipólito había tratado de violarla. Al regresar Teseo y ver la falsa acusación contra su hijo, creyó en ella y clamó venganza a Poseidón, que envió a Hipólito un toro que brotó del mar mientras este cabalgaba en su carro; el carro volcó e Hipólito fue arrastrado por sus propios caballos. En algunas versiones fue en este momento cuando Fedra se suicidó, al ver el mal que había causado.

     Pirítoo había oído hablar de la fama de Teseo y para comprobarla robó ganado que pertenecía a este último. Cuando Teseo lo persiguió, Pirítoo estaba dispuesto a enfrentarse a él pero antes de ello surgió entre ellos una admiración mutua que hizo que se juraran amistad eterna.

     Teseo y Pirítoo fueron amigos inseparables, y participaron juntos en hazañas bélicas de su época: participaron en la expedición de los Argonautas para conquistar el Vellocino de oro y tomaron parte en la caza del jabalí de Calidón, también estuvieron en la lucha de los lápitas contra los centauros, que tuvo lugar en la boda de Pirítoo, cuando los ebrios centauros decidieron raptar a las mujeres.

     Decidieron casarse cada uno con una hija de Zeus: Teseo con Helena, que aún era una niña, y Pirítoo con Perséfone. Primero raptaron a Helena y la dejaron bajo la custodia de Etra, y luego decidieron bajar al inframundo en busca de Perséfone. Pero el dios Hades les tendió una trampa: les invitó a un banquete y una vez que los tuvo sentados a la mesa, los dejó adheridos a los asientos. Cuando Heracles, en su duodécimo trabajo, fue en busca de Cerbero, estando en el Hades, los encontró encadenados. Al ver a Heracles, tendieron sus manos hacia él, como si fuesen a ser resucitados gracias a la fuerza de este. A Teseo, agarrándolo de la mano, logró alzarlo, pero tuvo que abandonar a Pirítoo ya que, al intentar levantarlo, tembló la tierra, por lo que este se quedó para siempre en el infamundo.

     Mientras Teseo estaba en el Hades, los Dioscuros, hermanos de Helena, liberaron a su hermana, se llevaron a Etra, la madre de Teseo, como esclava, hicieron huir a Demofonte y Acamante, los hijos que Teseo había tenido con Fedra, y pusieron en el trono de Atenas a Menesteo.

     Después de ser rescatado por Heracles del inframundo, volvió a Atenas, pero fue expulsado de allí por Menesteo y decidió establecerse en Esciro. Los habitantes de Esciro lo recibieron aclamándolo, por lo cual Licomedes, rey de la isla, decidió darle muerte. Para ello, hizo que se despeñara desde lo alto de un precipicio. En otras versiones, la muerte de Teseo fue accidental.

     Se dice que un oráculo había ordenado en el año 476 a. C. llevar los huesos de Teseo desde la isla a Atenas. Efectivamente los supuestos huesos fueron llevados a Atenas por Cimón y guardados en el Teseion.

Fuente: Wikipedia

lunes, 2 de diciembre de 2019

HIPODAMÍA

     En la mitología griega, hay varios personajes con el nombre de Hipodamía:

          1-HIPODAMÍA: esposa de Pélope e hija de Enómao, rey de Pisa o de Olimpia, a quien un oráculo había dicho que sería muerto por su yerno. Para evitarlo, Enómao retaba a todos los pretendientes a una carrera de carros en la que se mostraba invencible, pero Pélope, ayudado por los dioses y mediante trampas, venció y se casó con Hipodamía, la cual le dio como hijos a Tiestes, Atreo, Piteo, Alcátoo, Trecén, Hipalcimo, Copreo, Astidamía, Nícipe, Eurídice, entre otros.

          2-HIPODAMÍA: hija de Butes o de Adrasto, rey de Argos, y esposa de Pirítoo, el rey de los lápitas.

     El día de su boda, Pirítoo invitó a un fastuoso banquete a todos los habitantes de la región, incluidos los centauros. Pero éstos, que nunca habían probado el vino, se emborracharon y raptaron a Hipodamía, junto al resto de las mujeres e incluso a algunos hombres jóvenes que habían acudido al banquete. Este fue el origen de la famosa guerra entre centauros y lápitas, que acabó con la derrota de los primeros, gracias a la intervención de Pirítoo y de su fiel amigo Teseo.

     Piritoo e Hipodamía tuvieron un hijo al que llamaron Polipetes, que intervendría en la guerra de Troya.

          3-HIPODAMÍA: otro nombre de Briseida.

          4-HIPODAMÍA: mujer de Alcatoo (el hijo de Aesites) e hija de Anquises.

          5-HIPODAMÍA: una danaide, casada con Istro.

          6-HIPODAMÍA: otra danaide, casada con Diocoristes (hijo de Egipto).

          7-HIPODAMÍA: esposa de Autónoo y madre de Erodio, Esconeo, Anto, Acanto y Acantis.

          8-HIPODAMÍA: posible nombre de la madre de Guneo, hijo de ésta y Ocito.

          9-HIPODAMÍA: una de las doncellas que iban a ser sacrificadas al Minotauro.

Fuente: Wikipedia

jueves, 10 de octubre de 2019

ASTERIÓN / ASTERIO

     En la mitología griega, existen varios personajes con el nombre de Aterión o Asterio:

          1-ASTERIÓN: rey de Creta hijo y sucesor de Téctamo y de una hija de Creteo.​

     Cuando Europa llegó a la isla tras su aventura con Zeus, Asterión la acogió y terminó casándose con ella. Si bien no quería tener hijos con la que había sido una de las amantes preferidas del dios, trató como un padre, educó y nombró como herederos a los hijos que su mujer había tenido con Zeus: Minos, Radamantis y Sarpedón.​ Algunos autores tenían a éstos como hijos de Asterión, identificándolo entonces como el raptor de Europa. El emblema de Creta (un toro) que figuraba en el barco que usó Asterión para sacarla de Fenicia se identificaría pues con el rapto de Zeus transformado en toro.

     Aunque la mayoría de las versiones le niegan descendencia propia, alguna le atribuye la paternidad de Creta, una supuesta esposa de Minos

          2-ASTERIÓN: un dios fluvial del Peloponeso tributario del Ínaco. Era hijo de Océano y Tetis. Junto a sus hermanos Cefiso e Ínaco decidieron que Argos pertenecía a Hera y no a Poseidón, poniendo así fin a la disputa que ambos dioses tenían sobre la región. De hecho, este oceánida estaba ya vinculado a la esposa de Zeus después de que sus hijas Eubea, Prosimna y Acrea hubieran ejercido de nodrizas de la diosa. En venganza por su decisión, y puesto que se le había prohibido provocar una inundación, Poseidón hizo todo lo contrario: privó al Asterión y a los otros dos ríos de agua permanente, por lo que sólo tenían curso después de las lluvias.

          3-ASTERIÓN: un gigante rey de Anactoria, hijo y sucesor de Anax, pero el cretense Mileto, hijo de Apolo, le derrotó y conquistó el país cambiándole el nombre por el suyo. Asterio medía diez codos de alto y fue enterrado en la pequeña isla de Lade.

          4-ASTERIÓN: uno de los argonautas, hijo de Hiperasio de Pelene, y de Hipso, o según otros autores, de Hípaso.

          5-ASTERIÓN: otro de los argonautas, natural de Piresias (Tesalia) e hijo de Antígona y Cometes, Piremo o Prisco. Con frecuencia los dos argonautas se suelen fundir en un solo personaje. Era hermano de Anfión, que le acompañó en la búsqueda del vellocino de oro.

          6-ASTERIÓN: un hijo de Neleo y Cloris, hermano por tanto de Néstor, muerto por Heracles, que también derrotó a sus hermanos.

          7-ASTERIÓN: un hijo de Egipto casado con la danaide Clío, que le dio muerte la misma noche de bodas siguiendo las instrucciones de su padre, Dánao.

          8-ASTERIÓN: el sirviente de Astreo que modeló la esfera celeste.

          9-ASTERIÓN: comandante cretenses, hijo de Minos y Androgenia, llamado el Menor, que se unió a Dioniso en su campaña contra la India. Fue derrotado por Teseo. Nunca más regresó a su patria, y terminó sus días instalándose en la Cólquida, en una tierra cuyos habitantes adoptaron el nombre de asterianos, en la costa este del mar Negro. Fue el padre de Mileto, Cauno y Biblis.

          10-ASTERIÓN: nombre que se da en la Biblioteca mitológica, de Apolodoro, a la figura mítica del Minotauro, terrible criatura con cabeza de toro que nació de la relación zoofílica de Pasífae, esposa de Minos, con un toro.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 18 de septiembre de 2019

PASÍFAE

     En la mitología griega, Pasífae era la hija de Helios y la ninfa Creta (también llamada Perseis). Era hermana de Circe y Eetes. Fue criada como una princesa en la Cólquida, y dada entonces en matrimonio al rey Minos de Creta.

     Según Pausanias,​ Diodoro Sículo y Apolodoro, fue madre con Minos de Acacalis, Ariadna, Androgeo, Glauco, Fedra y Catreo. Con el dios Hermes tuvo a Cidón y con el dios Zeus al libio Amón (el héroe oracular del Oasis de Amón, posteriormente igualado con Zeus).

     Según Diodoro Sículo, Pausanias,​ Virgilio,​ y Apolodoro,​ el dios Poseidón hizo que Pasífae se enamorase de un toro blanco que, por su belleza, Minos no había querido sacrificar a este dios. Ella confió su pasión a Dédalo, el famoso artífice ateniense que vivía desterrado en Cnosos deleitando a Minos y a su familia con las muñecas de madera animadas que construía para ellos. Dédalo prometió ayudarla y construyó una vaca de madera hueca que cubrió con un cuero de vaca. Le puso ruedas ocultas bajo las pezuñas y la llevó a la pradera de las cercanías de Gortina donde el toro de Poseidón pacía bajo las encinas entre las vacas de Minos. Luego de enseñar a Pasífae cómo se abría la portezuela corrediza situada en la parte trasera de la vaca, y de ayudarla a entrar con las piernas metidas en los cuartos traseros, se retiró discretamente. El toro blanco no tardó en acercarse y montar a la vaca de madera (de donde se deduce sin duda que Dédalo también afirmó las ruedas al piso), de modo que Pasífae vio satisfecho su deseo y a su tiempo dio a luz al Minotauro.

     Otros autores dicen que Pasífae había dejado durante varios años de propiciar a Afrodita, quien la castigó haciéndole sentir ese deseo zoofílico, o bien que el castigo fue motivado por el rencor de Afrodita hacia Helios y su descendencia desde que éste revelara a Hefesto su adulterio con Ares, o que el toro del que Pasífae se enamoró era en realidad el animal en que se había transformado Zeus. 

     Según Apolodoro,​ Minos consultó a un oráculo para saber cómo podía evitar mejor el escándalo y ocultar la deshonra de Pasífae. La respuesta fue: «Ordena a Dédalo que te construya un retiro en Cnosos». Dédalo lo hizo y Minos pasó el resto de su vida en el recinto intrincado llamado el laberinto, en el centro del cual ocultó a Pasífae y al Minotauro. En Ovidio,​ en cambio, sólo se encierra al Minotauro y no a Pasífae. En contraposición con otros autores, Ovidio​ establece como plazo entre los sacrificios humanos que se realizaban para aplacar al minotauro nueve años.

     Según Apolodoro​ y Antonino Liberal, las numerosas infidelidades del rey Minos enfurecieron de tal modo a Pasífae que le maldijo: cada que vez que tenía relaciones con otra mujer no eyaculaba semen sino serpientes nocivas, escorpiones y ciempiés que hacían presa de los órganos vitales de la amante.

     En una ocasión, para tener relaciones con la cazadora Procris la sobornó regalándole a Lélape y una flecha infalible. Ambos regalos le habían sido dados por la diosa Artemisa. Procris aceptó pero le obligó a beber una bebida profiláctica (una cocción de raíces mágicas preparada por la hechicera Circe, hermana de Pasífae) para que él no le llenase las entrañas de víboras y escorpiones. La bebida hizo el efecto deseado, pero Procris temía que Pasífae la embrujara, por lo que escapó de Creta.

     Pasífae era adorada como una diosa oracular en la ciudad laconia de Tálamas, fuera de Esparta. Pausanias describe el santuario como pequeño, situado cerca de un curso de aguas claras, y flanqueado por estatuas de bronce de Helios y Pasífae.

     Su relato también equipara a Pasífae con Ino y Selene (Leucótea, la ‘diosa blanca’, personificada por la Luna).

     Hera, Pasífae e Ino eran nombres de la triple Diosa, la interdependencia de cuyas personas era simbolizada por el trípode en que se sentaba su sacerdotisa.

     Según Plutarco, durante el reinado del rey Agis, varios éforos llevaron a la gente a la revuelta por culpa de los oráculos del santuario de Pasífae, que prometían perdón de las deudas y redistribución de la tierra. En un caso, un éforo soñó que las sillas de algunos de sus colegas eran retiradas del ágora, y que una voz gritaba que «esto es mejor para Esparta». Inspirado por esto, el rey Cleómenes II actuó para consolidar su poder real.

Fuente: Wikipedia

viernes, 14 de junio de 2019

EGEO

     En la mitología griega, existen varios personajes con el nombre de Egeo:

          1-EGEO: noveno rey de Atenas, hijo de Pandión II y Pilia, y hermano por tanto de Niso, Palas y Lico.

     Nació en Megara, en el istmo de Corinto, ciudad donde se había exiliado su padre después de que los hijos de Metión le hubiera usurpado el trono. Otras versiones afirman que Egeo era realmente hijo de Esciro o Femio, un habitante de Megara, y que Pandión lo adoptó al poco de llegar a la ciudad.

     Cuando Pandión murió, Egeo y sus hermanos atacaron Atenas y expulsaron de ella a los hijos de Metión, repartiéndose entonces entre los cuatro el dominio sobre el Ática: Egeo (que por ser el primogénito reclamó la mejor parte) recibió Atenas, Niso reinó sobre Megara, Lico sobre Eubea y Palas sobre el sur de la región.

     Pero Egeo no estaba dispuesto a compartir el poder. Expulsó a Lico de su territorio, obligándole a refugiarse en Mesenia. Hizo lo mismo con Palas, que después de muerto Egeo con sus cincuenta hijos reconquistó su reino, pero fueron derrotados por Teseo, el hijo de Egeo. De Niso no se tuvo que preocupar Egeo, pues ya había sido derrotado por Minos de Creta, que se había aprovechado de la traición de una hija de Niso para conquistar Megara.

     Egeo contrajo nupcias con Mélite, hija de Hoples, pero como ésta no le daba hijos la repudió y se casó con Calcíope, hija de Rexénor, tampoco tuvo descendencia. Egeo, atemorizado por que sus hermanos y sobrinos aprovecharan esta circunstancia para atacarle, pensó que la falta de hijos podía deberse a un enfado de la diosa Afrodita, por lo que introdujo su culto en Atenas y luego acudió al oráculo de Delfos en busca de ayuda. El oráculo le dio una respuesta que él no pudo descrifrar: «no abras la boca de tu repleto odre de vino, ¡oh el mejor de los hombres!, hasta que llegues al punto más alto de Atenas».

     Decepcionado por la respuesta de la sibila, Egeo volvió a Atenas, parando en Trecén y quejándose de su desdicha a su hospedante: el rey de la ciudad, Piteo. Sin embargo éste sí entendió la respuesta del oráculo y, emborrachando a Egeo, lo incitó a yacer con su hija Etra.

     Cuando Egeo se dio cuenta de lo que había hecho, enterró debajo de una gran piedra su espada y sus sandalias, diciéndole a Etra que si había quedado embarazada y tenía un hijo varón de él, lo criase en secreto (por miedo a la venganza de sus sobrinos) y lo enviase a Atenas cuando fuera lo suficientemente fuerte como para levantar la piedra y cojerlas. Tras esto, Egeo volvió a su ciudad.

     Etra, dio a luz un niño al que llamó Teseo, que llegaría a ser uno de los mayores héroes de toda Grecia. Algunos autores, quizás para engrandecer la figura de Teseo, afirman que Poseidón yació con Etra la misma noche en que lo hiciera Egeo, y que por tanto sería el dios del mar el verdadero padre.

     Teseo fue criado por su madre, que no le reveló el nombre de su padre hasta que cumplió dieciséis años. Llegado a esta edad, Teseo pudo levantar la piedra, calzarse las sandalias y la espada de su padre e iniciar su viaje a Atenas para ser reconocido como hijo del rey.

     Androgeo, hijo del famoso rey Minos de Creta había ganado los juegos panatenienses, momento de gran gloria que aprovechó Egeo para retarle a luchar en una batalla campal, que estaba asolando esa parte del Ática. La terrible batalla acabó con la vida del príncipe, o según otra versión, éste murió a manos de los otros competidores de los juegos, celosos de su victoria.

     El rey Minos utilizó la excusa de la muerte de su hijo para lanzar su flota contra las costas de Grecia, conquistando Megara a Niso y condenando con el aislamiento a Atenas, que sufrió el hambre y las epidemias.

     Los atenienses consultaron al oráculo y éste les aconsejó que aceptaran lo que les propusiera Minos si querían acabar con la guerra. Así, aceptaron: cada año debían enviar siete jóvenes y siete doncellas para que fueran devorados por el minotauro, el monstruoso supuesto hijo de Minos que estaba encerrado en un laberinto construido por Dédalo del que era prácticamente imposible encontrar la salida.

     Mientras, los habitantes de Corinto se habían rebelado contra Medea y habían apedreado a sus hijos en castigo por los crímenes que estaba cometiendo en su ciudad. Medea, abandonada por su marido Jasón, huyó entonces a Atenas buscando la hospitalidad que le ofreció Egeo cuando se la encontró en su camino de vuelta de Delfos. Una vez llegada al palacio de Egeo, Medea le convenció de que se casase con ella prometiéndole darle un heredero a pesar de que era ya casi un anciano. Egeo pensó que las pócimas de la maga ayudarían a cumplir su deseo, y aceptó el matrimonio, depositando en Medea toda su cofianza y jurando por Gea y Helios que nunca la expulsaría de su reino.

     La nueva esposa de Egeo cumplió su promesa, y al poco dio a luz a un niño al que llamaron Medo, si bien algunos autores piensan que éste era hijo de Jasón o incluso de una relación posterior a la estancia de Medea en Atenas.

     Medea tenía planeado que su hijo Medo heredara el reino de Atenas, por lo que intrigó contra Teseo. El joven había acudido al palacio de incógnito para evitar los ardides de su madrastra, lo que aprovechó ésta para convencer a Egeo de que era un traidor. El rey se dispuso entonces a deshacerse de él de la misma forma que había hecho con Androgeo: ordenándole luchar contra el toro de Maratón.

     Teseo lo derrotó y aprovechó la fiesta organizada para mostrar la espada de Egeo justo cuando le ofrecían una copa con veneno preparado por Medea. Egeo reconoció la espada y arrebató la copa de las manos de Teseo, salvándolo de una muerte segura. Emocionado por haber encontrado a su hijo, desterró a Medea, que huyó con su hijo Medo a Oriente y terminó sus días en su tierra natal, continuando allí su carrera de muertes y conspiraciones.

     Para liberar a Atenas del tributo a Creta, Teseo se incluyó en la ofrenda de ese año y viajó hasta el reino de Minos dispuesto a matar al Minotauro. Antes de zarpar su padre le indicó que si triunfaba cambiase las velas negras del barco por otras blancas, para poder enterarse así de su victoria lo antes posible.

     Desde que Teseo zarpó su padre se obsesionó con su vuelta y cada día subía hasta el cabo de Sunión, para ver si divisaba las velas blancas del barco de regreso. Pero Teseo, que había derrotado al Minotauro, olvidó cambiar las velas al estar pensando en la pérdida de Ariadna, la hija de Minos que lo había ayudado. Egeo, desesperado al creer muerto a su hijo, se suicidó lanzándose al mar que desde entonces lleva su nombre.

     Tras honrar a su padre, Teseo heredó el reino de Atenas y puso fin a las aspiraciones de sus primos matando a todos los hijos de Palas.

          2-EGEO: un oceánida, dios del río del mismo nombre. Era hijo de Océano y Tetis, y padre de Mélite, la ninfa que fue madre, con Heracles, de Hilo.

          3-EGEO: un hijo de Eólico y nieto de Teras, descendiente por tanto de Cadmo.​ Era un héroe de la tribu espartana de los Égidas. Su filiación parece justificar la creencia de que Esparta fue fundada por los descendientes tebanos de Cadmo antes de la llegada de los dorios.

          4-EGEO: un hijo de Forbas, el que mató muchas serpientes de la isla de Rodas.

Fuente: Wikipedia