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sábado, 9 de enero de 2021

MELPÓMENE

     En la mitología griega, Melpómene es una de las dos musas del teatro. Inicialmente era la musa del canto de la armonía musical, pero pasó a ser la musa de la tragedia como es actualmente reconocida.

     Melpómene es hija de Zeus y Mnemósine. Asociada a Dioniso, inspira la tragedia, se la representa ricamente vestida, severa la mirada, generalmente lleva en la mano una máscara trágica como su principal atributo, en otras ocasiones empuña un cetro o una corona de sarmiento, o bien un puñal ensangrentado. Va coronada con una diadema y está calzada de coturnos (antiguo calzado alto de suela de corcho sujetos por cintas de cuero u otro material). También se la representa apoyada sobre una maza para indicar que la tragedia es un arte muy difícil que exige un genio privilegiado y una imaginación vigorosa.

     En algunas leyendas Melpómene aparece como madre de las sirenas, cuyo padre sería Aqueloo o Forcis, el padre de las Gorgonas. En una de sus manos sostiene un cetro y una corona, en la otra, un puñal. Se halla rodeada de fortalezas, armas y laureles y a su arrogancia se une la tristeza de la soledad.

     Un mito dice que Melpómene tenía todas las riquezas que podía tener una mujer, la belleza, el dinero, los hombres, solo que teniéndolo todo no podía ser feliz, es lo que lleva al verdadero drama de la vida, tener todo no es suficiente para ser feliz.

Fuente: Wikipedia

viernes, 23 de octubre de 2020

PARTÉNOPE

     En la mitología griega, Parténope era una sirena que dio nombre a una ciudad situada en el lugar donde posteriormente se asentó Nápoles, en Italia. A veces se identifica también con el nombre Pisínoe y se la representa tocando la lira.

     Una leyenda cuenta que al principio era una hermosa joven de Frigia (Anatolia), que se enamoró de Metíoco, pero no quiso romper el voto de castidad, así que se cortó el cabello y se marchó voluntariamente a Campania (Italia). La diosa Afrodita la convirtió en sirena.

     Odiseo, cuando viajaba en barco de regreso de la guerra de Troya, se encontró con las sirenas y para evitar su influjo ordenó a sus tripulantes, según consejo de Circe, que se taparan los oídos con cera para no poder escucharlas mientras que él se ató al mástil del barco con los oídos descubiertos. De esta forma, ninguno de sus marineros sufrió daño porque no oyeron música alguna mientras que Odiseo, a pesar de que había implorado una y otra vez que lo soltaran se mantuvo junto al poste y pudo deleitarse con su música sin peligro alguno. En consecuencia, las sirenas se arrojaron al mar. El cuerpo de Parténope fue llevado por las olas hasta la playa y allí fue enterrada con múltiples honores. En su sepulcro se instaló después un templo. El templo se convirtió en pueblo, y finalmente el lugar donde fue enterrada esta sirena se transformó en la próspera Nápoles, llamada antiguamente Parténope.

Fuente: Wikipedia