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domingo, 9 de junio de 2019

TANIT

     En la mitología cartaginesa, Tanit fue la consorte de Baal y patrona de Cartago. Era equivalente a la diosa fenicia Astarté; también fue una deidad bereber (norte de África).

     El culto a Tanit comenzó a cobrar importancia a partir del siglo V a. C., y estaba asociado con la Luna y la fertilidad. Hay indicios de que iba acompañado de ritos con sacrificio de niños, pero esta creencia pudiera ser fruto de la política de descrédito romana. Otro rito incluía la prostitución llamada hierogamia (unión carnal con los dioses), que consistía en prostituirse en un templo simulando la unión con la deidad con fines religiosos destinados a la fertilidad. Durante la romanización fue asimilada a Juno y no a Venus, como hubiera correspondido de ser equivalente de Astarté.

     A partir del siglo V a. C., Tanit se convierte en la diosa principal del panteón de Cartago. A partir del 400 a. C., su culto está documentado en muchos lugares mediterráneos: Sidón en el Líbano; Kition en Chipre; Thinissut, Hadrumentum y Constantina en el Norte de África; Tharros, Sulcis y Nora en Cerdeña; Cova Des Culleram en Ibiza; Tossal de la Cala en Benidorm y Lilibeo y Palermo en Sicilia.

     El culto a Tanit se mantuvo fuertemente arraigado en la isla de Ibiza, donde la diosa fue adorada hasta la cristianización, en el siglo II. En Ibiza es donde más estatuas de la diosa se han encontrado, la más conocida de las cuales es la de la Cova Des Culleram, en Sant Vicent de sa Cala.

     Los fenicios llevaron su culto antes del año 654 aC en su camino hacia Gadir, la actual Cádiz. Ibiza era un buen sitio para fondear las naves, por lo que colonos procedentes de Gadir se establecieron y generaron una economía propia que comerciaba con los pueblos de la costa peninsular cercana.

     En 1907 se descubrió el santuario rupestre Culleram, donde los fieles depositaban terracotas votivas a Tanit y otras divinidades y le hacían sacrificios de animales. Las terracotas estaban pintadas y representaban un busto alado de la diosa delimitado por flores de loto, un disco solar o una media luna.

     Su símbolo era una circunferencia sobre un trazo horizontal y un triángulo o "V" invertida. Inicialmente, el triángulo era un trapecio. Algunos estudiosos lo asocian con el símbolo Anj del Antiguo Egipto.

     En Málaga, en la desembocadura del río Guadalhorce, en el paraje conocido como Cerro del Villar apareció un poblado fenicio y entre sus enseres y ajuares una Tanit en bastante buen estado de conservación.

     El culto a Tanit se extendió más allá del ámbito mediterráneo y llegó incluso a las islas Canarias​ (de hecho, los aborígenes de estas islas, llamados comúnmente como guanches eran de origen bereber). La actual religión llamada Iglesia del Pueblo Guanche, utiliza el símbolo de la diosa Tanit para representar este nuevo culto. Esto es debido a que sus fieles creen en el concepto de la Diosa Madre​ venerada a través de los siglos y con diferentes nombres. Tanit también está incluida en este culto, pues representa para esta religión una advocación de la diosa guanche Chaxiraxi que era venerada en la isla de Tenerife. Tampoco se descarta la posibilidad de que la diosa Chaxiraxi fuera de hecho la propia diosa Tanit con distinto nombre y atributos debido al citado origen bereber de los antiguos aborígenes canarios.

Fuente: Wikipedia

domingo, 7 de abril de 2019

MOLOCH / MOLOCH BAAL

     Moloch o Moloch Baal fue un dios de origen canaanita (antigua de una región de Asia Occidental, situada entre el mar Mediterráneo y el río Jordán y que abarcaba parte de la franja sirio-fenicia), el cual se ha asumido erróneamente que fue adorado por los fenicios, cartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante. Griegos y romanos lo identificaban con Cronos y Saturno.

     Moloch es representado como una figura humana con cabeza de carnero o becerro, sentado en un trono y con una corona u otro distintivo de realeza, como un báculo.

     Según la historiografía clásica y de siglo XIX, los sacrificios preferidos por Moloch eran los niños. Historiadores de la Antigüedad como Plutarco, Diodoro Sículo, Simónides de Cea, Teodoro o Clitarco de Alejandría relatan de manera casi propagandística grotescas imágenes para denigrar a sus enemigos acusándolos de tales abominaciones, debido a que Cartago era la principal potencia que rivalizaba con Roma. Al igual, los fenicios eran los principales rivales comerciales de los griegos. Esto se acentuará en el siglo XIX de nuestro tiempo con un creciente antisemitismo que aprovechará la que por entonces se tenía historiografía clásica para un aprovechamiento contra las poblaciones semitas.

     En los templos en los que se rendía culto a Moloch, se encontraba una enorme estatua de bronce del dios. Dicha estatua estaba hueca y la figura de Moloch tenía la boca abierta y los brazos extendidos, con las manos juntas y las palmas hacia arriba, dispuesto a recibir el holocausto. Dentro de la estatua, se encendía un fuego que se alimentaba continuamente durante el holocausto. En ocasiones, los brazos estaban articulados, de manera que los niños que servían de sacrificio se depositaban en las manos de la estatua, que por medio de unas cadenas se levantaban hasta la boca, introduciendo a la víctima dentro del vientre incandescente del dios, análogo a la historia grecorromana de Cronos/Saturno cuando se tragaba a sus hijos.

     Plutarco relata (De Superstitiones, 171) que se inundaba la zona con un fuerte ruido de flautas y tambores, de modo que los gritos y lamentos no alcanzaban los oídos de la multitud.

     Teodoro también relata que los familiares tenían prohibido llorar, y que cuando Agatocles derrotó a Cartago, los nobles cartagineses creyeron que habían disgustado a Moloch, así que sustituyeron a los niños recién nacidos por sus propios hijos para el sacrificio. Intentaron compensar al dios realizando el holocausto con 200 niños de las mejores familias. La gigantesca estatua de bronce estaba al rojo, y las tropas que sitiaban la ciudad asistían al espectáculo desde las murallas exteriores que ya habían conquistado.

     Clitarco en un comentario sobre la República de Platón, dice que al ver venir al Sumo Sacerdote de Moloch vestido de túnica púrpura, color de pureza, le preguntó cuál es el origen del culto. Le contestó que en los tiempos primordiales hubo una gran catástrofe y hoy en día, si no fuera por los sacrificios para fertilizar la tierra, serían piedras lo que se encontrase en ella. Entonces, en medio de una plataforma había una estatua de Cronos, con las manos extendidas sobre un brasero de bronce, las llamas que engullen a los niños. Cuando las llamas alcanzan el cuerpo, sus miembros se contraen y la boca abierta casi parece reír, hasta que el cuerpo contraído se desliza resbalando al fondo del brasero.

     Tradicionalmente se ha dicho que el culto a Moloch se extendió junto con la influencia de los Fenicios en el Mediterráneo, llegando incluso a las costas de los Etruscos y la península Itálica. Cartago lo tenía como dios supremo y protector de la ciudad. Sin embargo, todo esto no es demostrable ya que las divinidades máximas de Cartago eran Tanit y Baal Hammon. Incluso puede que sea la figura del «becerro de oro» de la que se habla en la Biblia cuando Moisés baja con las Tablas de La Ley, lo que haría hincapié en la idea de que es una deidad propia del pueblo hebreo, no extranjera.

     Diversos textos latinos, dicen que estas ofrendas de niños son inciertas y se creen que dicho sacrificio no existe en realidad, sino que son necrópolis de niños menores de 2 años.

     La religión Hebrea entró en conflicto con el culto de los moloquitas, si bien fue la expansión del Imperio Romano la que propició la caída del culto a Moloch. Como muchas otras deidades que aparecen en la Biblia, Moloch encontró un lugar en la demonología medieval europea. En ella aparecía como un demonio que encontraba placer en provocar el llanto de las madres a las que robaba sus hijos. Según las tradiciones demonológicas, su fuerza era especialmente poderosa en el mes de diciembre.

Fuente: Wikipedia

domingo, 24 de marzo de 2019

ADRAMELEC

     Adramelec, también llamado Adramelech, Adramelek o Adar-malik, es un dios de la mitología fenicia y la mitología cartaginesa. Fue una especie de dios solar el centro de su adoración era la ciudad de Sefarvaim.

     También existió un dios llamado "Baal Adramelec"; la parte de su nombre "baal" significa "señor". En la mitología asiria, el título Baal se utilizaba para muchos dioses, y es descrito como un hijo de Senaquerib, rey de Asiria. En los tiempos posteriores, se asoció con Moloch de Cartago. Esto a menudo conduce al concepto de que los niños eran sacrificados como tributo para él. Tradicionalmente se ha interpretado Moloch como el nombre de un dios, probablemente denominado el rey, pero pronunciado a propósito como Molek en vez de Melek utilizando las vocales de la palabra hebrea bosheth (ignominia). El concepto de sacrificar niños en una hoguera o colocándolos dentro de una estatua de bronce (con calefacción) del dios viene del griego y no es históricamente comprobable de modo arqueológico que una estatua tan grande de bronce existiera.

    Como otros dioses paganos, Adramelec fue convertido en un demonio en la tradición judeo-cristiana. Según el libro "Collin de Plancy's" sobre demonología, Adramelech se hizo el presidente del senado de los demonios. Es también el Canciller del Infierno y supervisor del guardarropa de Satán. Es generalmente representado con un torso y cabeza humanos, y el resto del cuerpo de una mula (o a veces como un pavo real).

     Una descripción poética de Adramelec puede ser encontrada en la colección de historias cortas de un cuento de Robert Silverberg. Adremelec es descrito como "El enemigo de Dios, más grande aún en ambición, astucia y acciones que Satán. Un demonio más maldito - un hipócrita más profundo".

Fuente: Wikipedia