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jueves, 30 de abril de 2020

NEOPTÓLEMO / PIRRO

Ulises y Neoptólemo cogiendo las flechas de Hércules a Filoctetes, de François Xavier Fabre
     En la mitología griega, Neoptólemo, también llamado Pirro, era el hijo de Aquiles y de la princesa Deidamía, hija del rey Licomedes de Esciro.

     Pasó su infancia en la ciudad de Esciro, cerca de Eubea, junto a su madre y sus abuelos, e inspirado por las hazañas que se narraban acerca de su padre en la Guerra de Troya se entrenó hasta convertirse en un hábil guerrero mirmidón a muy temprana edad. Durante todo ese tiempo fue conocido por el nombre de Pirro.

     Cuando tenía unos doce años murió su padre Aquiles. Entonces Odiseo y Diomedes lo llevaron hasta Troya durante los últimos días de la guerra, puesto que el adivino Héleno había augurado que los griegos jamás conseguirían tomar la ciudad sin la presencia del hijo de Aquiles entre sus filas.

     Una vez allí, recibió las armas de su padre de manos de Odiseo, tomó el mando de los mirmidones en la batalla y no tardó en ganarse la admiración de todos al matar a Eurípilo, hijo de Télefo y príncipe de Asia Menor que había llegado en ayuda de los troyanos y avanzaba hacia el campamento griego. Fue sólo tras un feroz enfrentamiento cuerpo a cuerpo entre ambos cuando Pirro consiguió derrotarle, e, impresionados por la hazaña y la gran valentía que había demostrado a pesar de su corta edad, los aqueos comenzaron a llamarle por el nombre que conservaría hasta su muerte: Neoptólemo, el "joven guerrero".

     Otra profecía también había anunciado que se requería del invencible arco y las flechas de Heracles para vencer en la guerra. Estos estaban en posesión de Filoctetes. Antes de la guerra, Filoctetes había sido abandonado en la desierta isla de Lemnos a causa de haber sido mordido en el tobillo por una serpiente, despidiendo la herida un hedor rancio, sin cura y tan intenso que nadie era capaz de soportar. Serían Odiseo junto con Neoptólemo quienes, tras arduos esfuerzos y gracias a la intervención del espíritu de Heracles, lograrían convencer al arquero de olvidar su rencor contra los griegos y seguirles a Troya.

     El hijo de Aquiles culminó sus hazañas cuando fue uno de los guerreros que entraron en Troya escondidos dentro del famoso caballo de madera,​ abriéndose camino hasta el palacio real donde acabó con la vida del rey Príamo.

     En reconocimiento a su valor, además de muchos tesoros, le fueron entregados la propia Andrómaca, quien antaño había sido la mujer de Héctor, y Héleno en calidad de esclavos.

     Neoptólemo no regresó a Esciro, sino que viajó al país de los molosos, a quienes venció y reinó sobre ellos durante un tiempo. Allí tuvo un hijo con Andrómaca o según otras versiones, tres, cuyos nombres eran Moloso, Píelo y Pérgamo. Más tarde, cuando su abuelo Peleo fue expulsado de Ftía por Acasto y sus hijos, mató a los hijos de Acasto y tras permitir marcharse a Acasto, obtuvo el reino de su abuelo.

     Pronto se casó con Hermíone, hija de Menelao y de Helena, reyes de Esparta. Hermíone en un principio había sido prometida a Orestes, hijo de Agamenón, o incluso algunos mitógrafos señalan que ya se había casado con él, pero cuando su hermana Electra le escondió de Egisto y Clitemnestra, usurpadores del trono, muchos lo creyeron muerto. Entre ellos estaba su tío Menelao, quien por esa razón casó a Hermíone con Neoptólemo, sin llegar Orestes a saberlo. Como Neoptólemo no conseguía tener hijos con Hermíone, se dirigió preocupado al oráculo de Delfos para pedir consejo. En ese lugar se encontró con Orestes, quien al saber que había desposado a Hermíone, se sintió ultrajado y lo asesinó.​ Otra versión indica que Neoptólemo prendió fuego al templo de Apolo en Delfos tras saquearlo, motivo por el que un tal Maquereo de Fócide lo mató.

     Los huesos de Neoptólemo fueron esparcidos por Ambracia, en el Epiro.​ En otra versión, Neoptólemo fue enterrado dentro del recinto sacro, y cada ocho años se celebraron festivales en su honor.

     Varios reyes de Epiro se han nombrado Pirro o Neoptólemo, posteriormente, entre ellos Pirro de Epiro, en honor al hijo de Aquiles, ancestro legendario del que decían proceder.

Fuente: Wikipedia

domingo, 5 de abril de 2020

CACA


     En la mitología romana, Caca era la hija de Hefesto y hermana del gigante Caco. Originalmente fue una diosa del hogar, pero más tarde fue relegada a un personaje secundario en una versión de los doce trabajos de Hércules. Caca, por simpatía, le dijo a Hércules dónde estaba la cueva de su hermano, quien escondía el ganado de Gerión que él le había robado. Hércules mató entonces a Caco. Vesta tomó el papel de Caca como diosa del hogar.

Fuente: Wikipedia

miércoles, 13 de febrero de 2019

ÓNFALE / ÓNFALA / ONFALIA

Heracles a los pies de Ónfale, de Gustave Boulanger
     En la mitología griega, Ónfale, Ónfala u Onfalia era hija de Iardano o Yardano y esposa de Tmolo, rey de Lidia.

     Ónfale heredó el trono a la muerte de su marido. Durante su reinado tuvo como esclavo a Heracles. Después de haber asesinado a Ífito, enfermó, el oráculo le dijo que debía servir como criado durante tres años y pagar una indemnización para librarse de su enfermedad, así que Hermes lo puso en venta como esclavo y Ónfale lo compró.

     Mientras estuvo como esclavo, Heracles encadenó a los Cércopes y mató a Sileo y a su hija Jenódoce.

     La alegoría de Heracles junto a la rueca de Ónfale ha sido utilizada frecuentemente en el arte. En las obras en que se desarrolla este tema se presenta al héroe vestido de mujer y sujetando una cesta mientras las doncellas de la reina hilan, al tiempo que ella viste la piel del León de Nemea y porta la maza de olivo de Heracles.

     Posteriormente, Ónfale y Heracles se casaron. Un hijo de ellos, llamado Lamo en unas fuentes, y, en otras, Agelao, fue antepasado de Creso.

Fuente: Wikipedia

sábado, 5 de septiembre de 2015

LA CUEVA DE SALAMANCA

        En la ciudad de Salamanca, había una cueva donde, según la leyenda, el diablo daba clases a todo aquel que se le acercaba. Dicha cueva se corresponde con lo que fue la cripta de la ahora inexistente iglesia de San Cebrián. La Reina Isabel la Católica ordenó tapiar el acceso con argamasa y piedras (caementis saxisque). Tras la destrucción de la iglesia que la albergaba a finales del siglo XVI, la cueva sirvió como trastero del palacio del Mayorazgo de Albandea, y posteriormente fue utilizada como trastero de una panadería y carbonería. En el siglo XX, a inicios de los años 90, se excavó concienzudamente la zona, situada en la Cuesta de Carvajal, a la espalda de las catedrales, y los hallazgos realizados fueron expuestos al público en 1993, constituyéndose una zona arqueológica formada por la llamada torre de Villena (alusiva al marqués), la planta de la iglesia de San Cebrián y la Cueva de Salamanca.

          Según una obra anónima llamada Recueil des Histoires de Troyes, publicada en 1464, el origen de la academia se le atribuye a Hércules, pero la tradición popular no tardó en asignarle el mérito de su origen a un demonio llamado Asmodeo.

         Este demonio, durante siete años, en la oscuridad de la noche, daba clase de adivinación y otras artes tenebrosas a siete alumnos. Terminada la carrera, se echaba a sorteo y uno de ellos quedaba en manos del Demonio. Según se dice, el Marqués de Villena (personaje legendario inspirado en Don Enrique de Villena) fue uno de los estudiantes aventajados del Demonio, del que consiguió escapar con vida, aunque dejó en manos de El Malvado su sombra, quedando así marcado de por vida como uno de sus adeptos. 

        Otra versión de la leyenda adjudica el papel de discípulo burlador al sacerdote Pierre de Axular. Como catedrático de la Cueva, además del diablo, se cita a un sacristán o bachiller, Clemente Potosí, o a una cabeza parlante (que recuerda al Bafomet templario).

       El escritor portugués Francisco Botello de Moraes recrea la tradición en su obra Historia de las cuevas de Salamanca (1734), en la que sitúa en la Cueva a dos personajes mágicos: la Madre Celestina y una demonesa, Mariálvara, con cuerpo de mujer y patas de cabra.

        Hoy en día, la Cueva de Salamanca es escenario de eventos culturales, especialmente en verano, celebrándose en ella conciertos y representaciones. El acceso a estos lugares es gratuito, y la subida a la Torre del Marqués de Villena bien merece la pena ya que desde allí tendremos muy buenas vistas tanto de la Catedral Nueva de Salamanca como del Convento de San Esteban, también llamado Los Dominicos.

La Cueva de Salamanca

 Fuentes: Wikipedia, Diario del Viajero

miércoles, 12 de agosto de 2015

EL LEÓN DE NEMEA

           Hace más de dos mil años, los Griegos creían que el dios Zeus colocó la figura de un león gigante en el cielo junto al resto de las estrellas. Este león vivía en la ciudad de Nemea. Se le suele considerar hijo de Tifón y Equidna o de Ortos y Quimera, aunque también se ha dicho que habría caído desde la luna, como hijo de Zeus y Selene.

         Las personas que vivían en esa región estaban aterrorizados por el león de Nemea. Varias veces trataron de destruir a la bestia. El rey Euristeo envió a  Heracles para matar al león, y así liberar a los ciudadano. Heracles era un hom bre increíblemente fuerte. Los Romanos lo llamaban Hércules

         Cuando Heracles se enfrentó a él por primera vez, usando su arco y sus flechas, un garrote hecho de un olivo (que él mismo había arrancado de la tierra) y una espada de bronce, todas las armas resultaron inútiles. Así que sólo se le ocurrió una manera, arrinconó la bestia y lo mató estrangulándolo con sus propias manos. Estando muerta la bestia, Heracles empleó horas intentando desollar al león sin éxito. Por fin Atenea, disfrazada de vieja bruja, ayudó a Heracles a advertir que las mejores herramientas para cortar la piel eran las propias garras del león, utilizándola como armadura y su cabeza en yelmo.

León de Nemea

 Fuentes: Wikipedia, Ventanas al Universo