sábado, 4 de marzo de 2017

LAS HORAS

Las Horas alrededor de Apolo
     En la mitología griega, las Horas eran originalmente las personificaciones o diosas del orden de la naturaleza y de las estaciones, si bien posteriormente fueron consideradas como diosas del orden en general y de la justicia.

    En la obra de Homero, las Horas son las divinidades olímpicas del clima y las ministras de Zeus, vigilan las puertas del Olimpo y fomentan la fertilidad en la tierra. Las Horas son también descritas como diosas de las estaciones. Son amables y benevolentes, trayendo a dioses y hombres muchas cosas buenas y deseables. Sin embargo, como es Zeus quien tiene el poder de reunir y dispersar las nubes, las Horas son en realidad sólo sus ministras, y algunas veces también las de Hera. El curso de las estaciones (o las horas) es descrito simbólicamente por el baile de las Horas; y, junto con las Cárites, Hebe, Harmonía y Afrodita, acompañan las canciones de las Musas y el tañido de la lira de Apolo con su baile.

      Suelen distinguirse dos generaciones principales:

     1º Generación: Según Homero considera a las Horas como las dadoras de las diversas estaciones del año, especialmente de la primavera y el otoño. En Atenas se adoraba a Talo, la Hora de la primavera, y Carpo, la del verano. La Hora de la primavera acompañaba a Perséfone cada año en su camino al inframundo. Las flores, fragancia y grácil frescura eran consecuencia de las Horas, y de esta forma adornaban a Afrodita cuando ésta surgía del mar, hacían una guirnalda de flores para Pandora, e incluso algunos objetos inanimados eran descritos como receptores de encantos característicos de las Horas. Por lo tanto guardan gran parecido y son mencionada junto con las Cárites, y ambas son frecuentemente confundidas o identificadas. Aparecen también como las protectoras de la juventud y los dioses recién nacidos, y los jóvenes atenienses, al ser admitidos entre los efebos (adolescentes), mencionaban a Talo, en el juramento que prestaban en el templo de Aglauro

     2º Generación: La influencia que originalmente tenían sobre la naturaleza se traslada a la vida humana en particular, como diosas de la ley y el orden. Hesíodo, las llama hijas de Zeus y Temis y les da los significativos nombres de Eunomia, Dice e Irene. Desde entonces se consideró a las Horas una tríada, al igual que las Moiras y las Cárites:

     -Eunomia era la diosa de la ley y la legislación. La misma diosa o una diferente de igual nombre puede haber sido hija de Hermes y Afrodita.

    -Dice era la diosa de la justicia moral. Había nacido mortal y Zeus la situó en la tierra para mantener la justicia entre la humanidad. Pero pronto aprendió que esto era imposible, y la situó junto a él en el Olimpo.

     -Irene, cuya equivalente en la mitología romana era Pax, era la personificación de la paz y la riqueza, y era representada en el arte como una joven y bella mujer llevando una cornucopia, un cetro y una antorcha o ritón.

Fuente: Wikipedia

GORGONA

     En la mitología griega, una gorgona era un despiadado monstruo femenino a la vez que una deidad protectora procedente de los conceptos religiosos más antiguos. Su poder era tan grande que cualquiera que intentase mirarla quedaba petrificado, por lo que su imagen se ubicaba en todo tipo de lugares. La gorgona llevaba un cinturón de serpientes, entrelazadas como una hebilla y confrontadas entre sí.

     En mitos posteriores se decía que había tres gorgonas, Medusa, Esteno y Euríale, y que la única mortal de ellas, Medusa, tenía serpientes venenosas en lugar de cabellos como castigo por parte de la diosa Atenea.

     Para muchos mitólogos, Medusa simbolizaba el carácter maligno de la mujer que le dieran los griegos, y representaba a la mujer-demonio, a la madre que da la muerte, al lado oscuro de la femineidad.

     A veces son representadas con alas de oro, garras de bronce y colmillos de jabalí, pero sus atributos más comunes son los dientes y la piel de serpientes. Se decía que los oráculos más antiguos eran protegidos por las serpientes y las imágenes de gorgonas se asociaban a menudo con estos templos. Las esfinges se asociaban a las gorgonas. Su poderosa imagen fue adoptada por los mitos clásicos de Zeus y Atenea, quizá como continuación de una iconografía más antigua.

     En la Odisea, la gorgona es un monstruo del inframundo. Hesíodo nombra a las tres gorgonas y las hace hijas de Forcis y Ceto. Su hogar quedaba en el lado más lejano del océano occidental, según autores posteriores, Libia.

    Eurípides, consideraba a la gorgona un monstruo, producida por Gea para ayudar a sus hijos, los Titanes, contra los dioses olímpicos. Murió a manos de Atenea, quien llevó su piel desde entonces.

     Esquilo dice que las tres gorgonas sólo tenían un diente y un ojo entre ellas, de forma que tenían que compartirlos, pero sin embargo no se las representa así, quizá para evitar confundirlas con las Greas.

     Apolodoro afirma que cada una de las tres hermanas tenían serpientes en lugar de cabellos, y que tenían el poder de transformar a quien las mirase en piedra.

     Según Ovidio, sólo Medusa tenía serpientes en el pelo, debido a la maldición de Atenea. Excitado por el color dorado de los cabellos de Medusa, Poseidón la violó en el templo de la diosa, quien enfurecida por la profanación transformó su cabellera en serpientes.

     Uno de los mitos cuenta que Perseo pudo matar a Medusa cortándole la cabeza. De la sangre que brotó del cuello surgieron Crisaor y Pegaso, sus dos hijos con Poseidón. Otras fuentes afirman que cada gota de sangre se transformó en una serpiente. Perseo le dio la cabeza, que tenía el poder de petrificar a quienes la veían, a Atenea, quien la puso en su escudo. Según otra versión, Perseo la enterró en el mercado de Argos.

     Según una tradición, Perseo o Atena usaron la cabeza de Medusa para petrificar a Atlas, transformándole en los montes Atlas, que sujetaban el cielo y la tierra. También la usó contra el rey Polidectes, quien le había enviado originalmente a matar a Medusa con la esperanza de librarse de él y casarse con su madre, Dánae. Perseo volvió y usó la cabeza de Medusa para petrificar al rey y a toda su corte.

URD

     Urd, Urð, o Urðr era una de las tres principales nornas de la mitología nórdica junto a Verdandi y Skuld. Está asociada a aspectos del destino ligados "al pasado". 

   Otros autores sostienen, sin embargo, las Eddas (colecciones de historias relacionadas con la mitología nórdica) no caracterizan a las nornas como dísir (colectividad de seres divinos femeninos) que sean responsables exclusivas de distintos períodos del tiempo.

     Por el contrario, el material sugiere que todas ellas están asociadas al destino y que el pasado, el presente, y el futuro están entrelazados de tal modo que no pueden ser separados por las nornas. Esta interpretación considera que Urðr/Wyrd refleja cómo lo pasado afecta continuamente y condiciona lo futuro, en tanto que al mismo tiempo lo que ha de ocurrir está moldeando el pasado.

     En este contexto, Urd es la norna que hila los hilos del telar ("lo que ha occurido"), para que sus hermanas lo hilvanen y tejan con él la forma de las vidas de todos los seres ("lo que ocurre" y "lo que es necesario que ocurra"); en este aspecto, es grande su parecido con la griega Cloto, en tanto su papel de hiladora. El pozo de Urd toma su nombre, y es de allí que las tres Nornas extraen el agua y arcilla para regar el fresno Yggdrasil.

Fuente: Wikipedia

jueves, 2 de marzo de 2017

CLOTO

     En la mitología griega, Cloto es la más joven de las tres Moiras, hijas de Zeus y Temis que presidían el destino del hombre. Su posición era la primera de los Tres Destinos, pues era Cloto quien hilaba las hebras de la vida con su rueca.

     También se creía que era la hija de Nix (la Noche) o de Temis, para indicar la oscuridad del destino humano. Su equivalente en la mitología romana era Nona.

     A ella le correspondía el poder que le permitía no sólo elegir quién nacía sino también decidir cuándo los dioses y los mortales debían salvarse o morir.

     Cloto, junto con sus hermanas y Hermes, recibió el crédito de crear el alfabeto para su gente. Aunque Cloto y sus hermanas eran diosas reales, su representación del destino está más enfocada sobre la mitología griega. Las hebras representan la vida humana y sus decisiones representan el destino de todas las personas en la sociedad.

     También se dice que, forzó a la diosa Afrodita a hacer el amor con otros dioses, mató al titán Tifón con fruta envenenada, persuadió a Zeus para que matara a Asclepio con un rayo y ayudó a los dioses en su guerra con los Gigantes, matando a Agrio y a Toante con mazas de bronce. Cloto también usó sus poderes para dar vida en el mito de Tántalo, el dios que mató y preparó a su hijo Pélope para una fiesta con otros dioses. Cuando los otros dioses supieron lo que Tántalo había hecho, pusieron las partes restantes de Pélope en un caldero. Cloto le devolvió la vida, con la excepción de su hombro devorado, el cual fue reemplazado por un trozo de marfil. Tántalo fue entonces lanzado al Hades por lo que le había hecho a su propio hijo.

     Cloto era adorada en muchos lugares de Grecia como una de las Tres Moiras y se la asociaba a veces con las keres y las erinias. Ariadna, la diosa griega de la fertilidad, es similar a Cloto en tanto que también lleva una pelota de hilos.

Fuente: Wikipedia

SUGAAR

     Sugaar, también llamado Sugar o Maju, Suarra, Sugahar, Sugoi o Maiu, es una deidad de la mitología vasca precristiana. Es una divinidad de carácter masculino, consorte de la diosa Mari, y padre de Mikelats (hijo perverso) y Atarrabi (hijo bondadoso).

     Sugaar es capaz de cambiar de forma, tomando generalmente forma humana o forma de serpiente o dragón.

     Tiene diversas moradas terrenales, como, en las cuevas de Amunda (o Agamunda) y de Atarreta, ambas en el pueblo guipuzcoano de Ataun; o en la cueva de Baltzola en Batzolamendi, en el barrio de Indusi en Dima (Vizcaya).

     Una leyenda vizcaína lo vincula al origen mitológico del linaje de los señores de Vizcaya. Según esta leyenda, una princesa escocesa refugiada en Mundaca tuvo un encuentro erótico con Sugaar, de donde nacería Jaun Zuria, primer Señor de Vizcaya que venció a las tropas leonesas o asturianas en la también mítica batalla de Padura, persiguiendo a los invasores hasta llegar al Árbol Malato, en el que estableció la frontera de Vizcaya.

     En Ataun, se podía ver a Sugaar surcando el firmamento en forma de hoz o media luna de fuego, y que esto era también presagio de tormentas y tempestades. También castigaba a quienes desobedecen a sus padres o han sido malditos por ellos. Por ello, está considerado como una figura negativa, llegándose a compararle con el mismísimo diablo en algunos lugares. 

miércoles, 1 de marzo de 2017

HÉCATE / FEREA

   Hécate, en la mitología griega, fue originalmente una diosa de las tierras salvajes y los partos, nacionalizada primero en la Grecia micénica o en Tracia, la región donde se atestiguan la mayoría de sus nombres teofóricos (nombre propio que contiene el nombre de un dios), y donde Hécate permaneció como Gran Diosa , en su lugar de culto en Lagina (Turquía). También tenía el sobrenombre de Ferea

       A veces es considerada una titánide, hija de Perses y Asteria, y una poderosa ayudante y protectora de los humanos. Su presencia continua se explicaba asegurando que, debido a que fue la única titánide que ayudó a Zeus en la Titanomaquia, no fue desterrada a los dominios del Inframundo tras su derrota por los olímpicos.

     También se contaba que era la hija de Deméter. Hécate, como Deméter, era una diosa de la tierra y la fertilidad. Otra versión la pone como hija menor de Zeus, un rasgo que sin embargo comparte con Atenea y Afrodita, como aspectos de antiguas deidades que tampoco pudieron ser eclipsadas por los olímpicos debido a que su adoración era tan dominante.

     Un mito cuenta que había robado el pote de carmín de su madre y huido a una casa donde una mujer estaba de parto. Zeus la envió al reino de Hades para ser purificada. En él gozaba de gran autoridad,  presidía las ceremonias de penitencia y purificación de las sombras en las que se permitía concertar las malas acciones de sus vidas pasadas.

     Ayudó a Deméter a parir cuando Perséfone fue raptada (en algunas versiones del mito fue ella quien la rescató del Inframundo), y se opuso a Heracles cuando éste intentó enfrentarse a Cerbero.

    Se consideraba que todos los grandes magos y hechiceros mitológicos eran descendientes suyos, especialmente los hermanos Circe y Eetes, hijos suyos y, por tanto, abuela de Medea. Por otra parte, es la madre de muchos monstruos, como Escila, que representaba los aspectos pavorosos de la naturaleza que producían miedo y sobrecogimiento.

     Se creía que, en las noches sin luna, ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores que precedían su aparición. Ella enviaba a los humanos los terrores nocturnos, apariciones de fantasmas y espectros como Empusa, que comía carne humana, tenía un pie de bronce, presentaba toda clase de formas.

     En la mitología romana, se la identificaba como Trivia cuya efigie (en forma de una mujer de triple cuerpo o bien tricéfala) presidía las encrucijadas de los caminos. Se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados.

Fuentes: Wikipedia, http://mitosyleyendascr.com/

NONA

     Nona, en la mitología romana, era la diosa del embarazo que presidía el nacimiento, la más joven de las tres Parcas (las Moiras en la mitología griega y las Nornas en la mitología germana), personificaciones del destino de cada mortal e inmorta, e incluso Júpiter las temía.

     Su equivalente en la mitología griega es Cloto. Como la primera de las tres Parcas, era quien hilaba los hilos de la vida con su rueca, decidiendo el momento del nacimiento de una persona. Se llamaba así por su significado del "noveno" mes de una mujer embarazada, cuando su hijo debía nacer.

     Nona determinaba la esperanza de vida de una persona en el día de la purificación, es decir, el día en que se elegía el nombre del niño, que se producía en el noveno día después de su nacimiento en el caso de un varón y en el octavo día para una mujer.

     En su conjunto, Nona, junto a sus hermanas parcas, Décima y Morta controlaban el hilo metafórico de la vida.

Fuente: Wikipedia

CÉFIRO

Céfiro y Flora, por William-Adolphe Bouguereau (1875)
     En la mitología griega, Céfiro era un anemoi, dios del viento del oeste, hijo de Astreo y de Eos. Céfiro era el más suave de todos y se le conocía como el viento fructificador, mensajero de la primavera. 

     En una ocasión se representa como el marido de Iris, la diosa del arco iris con quien tuvieron a Poto. Raptó a otra de sus hermanas, la diosa Cloris, a la que dio el dominio de las flores. Con Cloris fue padre de Carpo. Se decía que había competido por el amor de Cloris con su hermano Bóreas, a quien terminó ganando. También se cuenta de él que con otra de sus hermanas, la arpía Podarge, fue padre de Balio y Janto, los caballos de Aquiles.

     Uno de los mitos conocido de Céfiro es el que se le relaciona con Jacinto, un hermoso y atlético príncipe espartano. Céfiro se enamoró de él y lo cortejó, al igual que Apolo. Ambos compitieron por el amor del muchacho, éste eligió a Apolo, y Céfiro enloqueció de celos. Más tarde, al sorprenderlos practicando el lanzamiento de disco, Céfiro les mandó una ráfaga de viento, y el disco, al caer, golpeó en la cabeza a Jacinto que murió. Con la sangre del muchacho muerto, Apolo haría la flor homónima (una flor con su nombre).

     En la historia de Cupido y Psique, fue Céfiro quien ayudó a Eros transportando a Psique hasta su cueva.

     Se le describe como un hombre joven, con alas de mariposa o hada, sin barba, semidesnudo y descalzo, cubierto en parte por un manto sostenido entre sus manos, del cual lleva y va esparciendo una gran cantidad de flores.

     Su equivalente en la mitología romana era Favonio, quien ostentaba el dominio sobre las plantas y flores.

Fuente: Wikipedia

TÁRTARO

     En la mitología griega, el Tártaro es tanto una deidad como un lugar del Inframundo, más profundo incluso que el Hades

     En su Teogonía, Hesíodo cuenta que Tártaro era una de las deidades primordiales, junto con Caos, Gea y Eros, y padre de Tifón con Gea. 

     En la Ilíada, Zeus dice que el Tártaro está «tan por debajo del Hades como la tierra lo está del cielo». Al ser un lugar tan alejado del sol y tan profundo en la tierra, está rodeado por tres capas de noche, que rodean un muro de bronce que a su vez abarca el Tártaro. Es un pozo húmedo, frío y desgraciado hundido en la tenebrosa oscuridad. Es uno de los objetos primordiales, junto con el Caos, Gea y Eros, que surgieron en el universo.

     Mientras que, el Hades es el hogar de los muertos, el Tártaro tiene además una serie de habitantes. Cuando Cronos, tomó el poder encerró a los Cíclopes en el Tártaro. Zeus los liberó para que le ayudasen en su lucha con los Titanes. Los dioses del Olimpo terminaron derrotándolos y arrojaron al Tártaro a muchos de ellos (Atlas, Crono, Epimeteo, Metis, Menecio y Prometeo son algunos de los que no fueron encerrados). En el Tártaro los prisioneros eran guardados por gigantes, cada uno con 50 enormes cabezas y 100 fuertes brazos, llamados Hecatónquiros. Más tarde, cuando Zeus venció al monstruo Tifón, hijo de Tártaro y Gea, también lo arrojó al mismo pozo.

     Más tarde, el Tártaro se convirtió en el lugar donde el castigo se adecúa al crimen. Por ejemplo Sísifo, que era un ladrón y un asesino, fue condenado a empujar eternamente una roca cuesta arriba sólo para verla caer por su propio peso. También allí se encontraba Ixión, el primer humano que derramó sangre de un pariente. Hizo que su suegro cayese a un pozo lleno de carbones en llamas para evitar pagarle los regalos de boda. Su justo castigo fue pasar la eternidad girando en una rueda en llamas. Tántalo, que disfrutaba de la confianza de los dioses conversando y cenando con ellos, compartió la comida y los secretos de los dioses con sus amigos. Su fue sumergido hasta el cuello en agua fría, que desaparecía cada vez que intentaba saciar su sed, con suculentas uvas sobre él que subían fuera de su alcance cuando intentaba agarrarlas.

     Radamantis, Éaco y Minos eran los jueces de los muertos y decidían quiénes iban al Tártaro. Radamantis juzgaba las almas asiáticas, Éaco las europeas y Minos tenía el voto decisivo y juzgaba a los griegos.

     En la mitología romana, el Tártaro es el lugar a donde se enviaba a los pecadores. Virgilio lo describe en la Eneida como un lugar gigantesco, rodeado por el flamígero río Flegetonte y triples murallas para evitar que los pecadores escapen de él. Está guardado por una hidra con cincuenta enormes fauces negras, que se sentaba en una puerta protegida por columnas de diamante. Dentro, hay un castillo con anchas murallas y un alto torreón de hierro. Tisífone, la Furia que representaba la venganza, hace guardia en lo alto de este torreón, azotando un látigo. Dentro hay un pozo del que se dice que profundiza en la tierra el doble de la distancia que hay entre la tierra de los vivos y el Olimpo. En el fondo de este pozo están los Titanes, los Alóadas y otros muchos pecadores. Dentro del Tártaro hay muchos más pecadores, castigados de forma parecida a los de los mitos griegos.

Fuente: Wikipedia

martes, 28 de febrero de 2017

OCÉANO

      En la antigüedad clásica, Océano se refería al Océano Mundial (sistema interconectado de masas de agua oceánicas o marinas de la Tierra), que los griegos y romanos pensaban que era un enorme río que circundaba el mundo.

      En la mitología griega este océano mundial era un Titán, hijo de Urano y Gea. Se representa con frecuencia con el torso y brazos de un hombre musculoso con barba larga y cuernos (a menudo con pinzas de cangrejo), y con la parte inferior del cuerpo de una serpiente. 

     Se cree que representaba a todos los cuerpos de agua salada. Sin embargo, a medida que la geografía se hizo más precisa, Océano pasó a representar las aguas más desconocidas y extrañas del Atlántico, mientras el recién llegado de una nueva generación, Poseidón, gobernaba el Mediterráneo.

     La esposa de Océano era su hermana Tetis, y de su unión nacieron las tres mil Oceánides (o ninfas del mar) y todos los Oceánidas, los ríos del mundo, así como las fuentes y los lagos. De Crono, nacieron los doce olímpicos, y Hera menciona dos veces en la Ilíada su pretendido viaje «a los confines de la fértil tierra para ver a Océano, padre de los dioses, y a la madre Tetis, los cuales me recibieron de manos de Rea y me criaron y educaron en su palacio».

     Hay quien dice que tuvo como consorte a Gea, con la que engendró a Creúsa y Triptólemo. También se le conoce con Theia, hija de Memnón (rey de Etiopía), de la que nació Cercopes.

     En la mayoría de las versiones de la Titanomaquia, Océano, junto con Prometeo y Temis, no se unió al bando de sus hermanos Titanes contra los Olímpicos, sino que se mantuvo ajeno al conflicto. En la mayoría de las versiones de este mito, Océano también rehusó unirse a Crono en la rebelión de éste contra su padre Urano.

     En la Ilíada, la rica iconografía del escudo de Aquiles que había creado Hefesto quedaba encerrada, como se creía que lo estaba el propio mundo, por Océano.

     Cuando Odiseo y Néstor caminaban juntos por «la orilla del estruendoso mar, dirigían muchos ruegos al dios que abraza la tierra y la sacude» era a Océano y no a Poseidón a quien destinaban sus pensamientos.

     Océano aparece una sola vez en los mitos, como un representante del mundo arcaico que Heracles constantemente amenazaba y superaba. Heracles obligó a Helios a prestarle su copa dorada para cruzar la gran extensión del Océano en su viaje a las Hespérides. Cuando Océano sacudió la copa, Heracles lo amenazó y tranquilizó las olas. El viaje de Heracles en la copa solar por el Océano fue un tema predilecto de los pintores de cerámica ática.

Fuente: Wikipedia

MORO / MOROS

   En la mitología griega, Moro o Moros era la personificación masculina del destino, la suerte y de la condenación inminente.

     Era hijo de Nix y de Érebo. Como su madre, Moros era invisible y oscuro. Era uno de los llamados «dioses oscuros» (o Daimon) junto con sus hermanos Tánatos (Muerte), las Keres, Hipnos (Sueño) y los Oniros (la tribu de los sueños).

     Se dice que todos los demás dioses estaban sometidos a Moros, y que era el único poder al que tenía que someterse Zeus

     Sus leyes estaban escritas en su libro de hierro, el destino de los nacidos (hombres y dioses) y el momento de su final, que se encontraba en un lugar al que los dioses podían acudir a consultarlas. Sus ministras eran las tres Moiras (o Parcas, en la mitología romana) personificaciones femeninas del destino. Para romper con él, se reintrodujo el Caos en el mundo.

     En la mitología romana es Sors.

Fuente: Wikipedia

lunes, 27 de febrero de 2017

SATURNO

Saturno, Rubens (1636)
    En la mitología romana, Saturno era un importante dios de la agricultura y la cosecha. Fue identificado en la antigüedad con el titán griego Crono, entremezclándose con frecuencia los mitos de ambos.

    Saturno es representado como un anciano con larga y espesa barba blanca, con una hoz en la mano. Es el emblema del tiempo y lo simboliza como algo muy antiguo que todo lo destruye y acaba.

     Los griegos consideraban el cielo como el más antiguo de los dioses y le daban el nombre de Urano, homólogo del dios romano Caelus, Caelo o el Cielo. Del firmamento y de la diosa romana Tellus o antigua Cibeles o la Tierra, hubo dos hijos: Titán y Saturno, de los cuales el segundo es el menor.

     Saturno obtuvo de su hermano mayor Titán el favor de reinar en su lugar pero puso una condición: «Saturno no debía criar hijos». Se casó con Ops (Rea), con quien tuvo varios hijos, pero por causa del pacto que había suscrito con su hermano decidía devorarlos. Ops ocultó a Júpiter, a Neptuno y a Plutón y los hizo criar en secreto mostrando solo a su hija Juno.

     Titán descubrió el engaño y le puso en una cárcel junto con su esposa. Una vez adulto, Júpiter hizo la guerra a su tío Titan derrotándolo y devolvió el imperio del cielo a su padre Saturno. Saturno trató de matar a su hijo Júpiter, pero este le venció y se apoderó del imperio del cielo. Así la dinastía de Saturno y Ops perduró en detrimento de la de Titán.

     Saturno tuvo con Ops a Juno, Júpiter, Neptuno, Plutón, Ceres y Vesta. Fuera del matrimonio se le conoce dos descendientes de madres desconocidas, Veritas y Pico.

     Saturno se quedó, como el dios protector de las siembras, como recuerdo de la eterna primavera. Pero Júpiter, enfadado por la felicidad de su padre, lo manda a los Infiernos. La primavera eterna es destruida y se crean las cuatro temporadas que conocemos en la actualidad.

    También se contaba que Saturno quedó reducido a la condición de simple mortal, yendo a refugiarse al Lacio, donde puso orden entre los hombres y les dio leyes. Otra versión dice que fue bien recibido por Jano, rey del Lacio.

Fuentes: Wikipedia, http://www.webmitologia.com/

BAAL

Dios Fenicio
     Aquí hay que diferenciar entre el dios en unas culturas, y en demonio en otras.

          1-BAAL (dios): título usado por varios dioses que fueron patrones de ciudades en el Levante y Asia Menor ( babilonios, caldeos, cartagineses, fenicios (asociado a Melkart), filisteos, israelitas y sidonios. Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad).

     En algunos textos se usa para Haddad, dios de las tormentas, fertilidad y agricultura, y señor del Cielo. Dado que solo los sacerdotes tenían permitido pronunciar su nombre divino, Hadad, normalmente se usaba Baal. 

    Antes se pensaba que había varios dioses diferenciados llamados Baal. Ahora está bastante claro que en épocas pre-israelitas el término se había convertido en el habitual para designar al dios del clima de Siria-Palestina.

     Por otra parte, Moloch Baal, se trata de un dios de origen canaanita (región de Asia Occidental) que fue adorado por los fenicios, cartagineses y sirios. Era considerado el símbolo del fuego purificante, que a su vez simboliza el alma. Se le identifica con Cronos y Saturno.

     Su padre es El, que en la mitología cananea era la deidad principal. Se lo conocía como «padre de todos los dioses», el dios supremo, «el creador», «el bondadoso». Por lo general, El se representa como un toro, con o sin alas. También se lo llamaba Eloáh o Elah y su esposa principal era Asera (Astarté, Athirat o Ishtar), diosa de Baal.

     Baal era representado como un joven guerrero, pero también como un toro joven (un becerro). En el templo de El-Il-Dagan (en Ugarit), Baal y el dios El estaban juntos. La esposa de Baal en Ugarit era la diosa Astarté (o Anat). Esta diosa recibía el nombre de Tanit en la ciudad antigua de Cartago.

      Uno de los hermanos de Baal y dios rival, es el dios semítico del caos y las tempestades, llamado Yam, cuyo culto rivalizó con el culto a su hermano de Baal. Ambos formaban parte de su corte de dioses menores, llamada Elohim.

          2-BAAL (demonio): es el primero de los siete reyes del infierno, mencionado muchas veces en el antiguo testamento confiriéndole a su nombre el significado de “maestro” o “el propietario”; algunos autores mencionan a Baal como un duque que posee 66 legiones de demonios bajo su mando y durante el periodo de Puritanismo en Inglaterra en el siglo XVI se comparaba a Baal con el mismo Satanás o se decía que era su asistente personal.

     Baal fue un ángel antaño, probablemente un querubín compañero de Lucifer, que le siguió en su caída tras haber intentado conquistar el Cielo, convirtiéndose así en un demonio.

     Cuando los israelitas llegaron a Canaán, se encontraron el culto a Baal. Según el Tanaj, los Baals eran los dioses masculinos, mientras que las femeninas eran los Astaroths. Es posible que el Becerro de Oro fuera el resultado de la adoración a Baal. A los hijos de Israel se le prohibió su culto y hacerle sacrificios. Esta lucha entre Yaveh y Baal hizo que en la cultura judía y cristiana, Baal fuera demonizado.

     Las escrituras hebreas mencionan un duelo entre el profeta Elías y los sacerdotes de Jezabel. Ambos bandos ofrecieron sacrificios, pero Baal no logró encender el sacrificio de sus seguidores en tanto que Yahvé envió fuego del cielo que quemó el altar de Elías hasta convertirlo en cenizas, aún a pesar de que éste había sido mojado con abundante agua. Acto seguido, la audiencia siguió las instrucciones de Elías y mató a los sacerdotes de Baal, lo cual llevó a que Yahvé decidiera volver a enviar lluvia al país después de una fuerte sequía.

Fuentes: Wikipedia, http://es.mitologia.wikia.com/